Ayer, la gente de verbalia, seleccionó, en su sección de fauna verbívora, los ENEANIGMAS que vengo publicando en este blog (gracias Màrius).
martes, 4 de mayo de 2010
ENEANIGMA # 8 (dedicado a la gente de Verbalia)
Ayer, la gente de verbalia, seleccionó, en su sección de fauna verbívora, los ENEANIGMAS que vengo publicando en este blog (gracias Màrius).
lunes, 22 de marzo de 2010
ENEANIGMA # 7 ¿Te apuntas a resolverlo?
jueves, 28 de enero de 2010
ENEANIGMA # 6: nuevos retos para probar tu lucidez
lunes, 11 de enero de 2010
Nuevo año, nuevo ENEANIGMA (el quinto)
Os propongo el quinto de los ENEANIGMAS.
A estas alturas, poco hay que decir sobre sus características y su normas de resolución (podéis visitar entradas anteriores si necesitáis saber más).
Mi gratitud a FranJuice, Jesús, Coloccini, Acertijosymascosas, improsofo despierto y Chechu por su fidelidad, y mi felicitación a todos ellos por sus magníficos resultados.
Que la diversión y la fuerza os acompañen.
Pincha aquí para ver los resultados de l@s participantes
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viernes, 18 de diciembre de 2009
EL ENEANIGMA # 4: más retos y más información
Volvemos, otra vez, con un nuevo ENEANIGMA: el cuarto desde que empezamos a difundirlos.
En el anterior, cinco personas consiguieron resolverlo completamente: FranJuice, Acertijosymascosas, Jesús, Chechu y Coloccini.
Mis felicitaciones para todas ellas.
Con esta nueva entrega, ampliamos la información acerca de los resultados y las respuestas de cada uno de los ENEANIGMAS.
A partir de ahora, además de la puntuación de cada participante, podréis acceder a un resumen gráfico de las respuestas emitidas por el conjunto de las personas que han cumplimentado el cuestionario.
Tendréis acceso a ese resumen, en tres ubicaciones distintas:
1.- Pinchando, una vez acabado el cuestionario, el enlace: ver respuestas anteriores.
2.- Pulsando, al final de cada entrada, en el lugar indicado de la siguiente frase: Pincha aquí para ver un resumen de las respuestas.
3.- Pulsando, en el margen superior izquierdo del bloc, la frase: Este es un resumen de las respuestas.
Bueno, como de costumbre, que la fuerza de tu pensamiento te acompañe…
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Pincha aquí para ver un resumen de las respuestas
viernes, 11 de diciembre de 2009
EL ENEANIGMA # 3: más retos para seguir pensando
Seguimos con más ENEANIGMAS, esos rompecabezas numéricos que os presenté en dos entradas anteriores:
El ENEANIGMA: un rompecabezas numérico para practicar estrategias de pensamiento
EL ENEANIGMA # 2: nuevos retos para practicar estrategias de pensamiento
En esta ocasión, os propongo resolver el ENEANIGMA # 3.
Dado que la mecánica de resolución está sobradamente detallada en esas dos entradas anteriores, solo me queda, como de costumbre, desearos mucha suerte.
Que la fuerza de vuestro pensamiento os acompañe...
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miércoles, 25 de noviembre de 2009
EL ENEANIGMA # 2: nuevos retos para practicar estrategias de pensamiento
En mi último post os presenté los ENEANIGMAS: rompecabezas numéricos para practicar estrategias de pensamiento.
En el primero de ellos, hasta el momento, solo una de las 37 personas que lo han cumplimentado ha logrado responder correctamente los nueve retos que en él se plantean (enhorabuena Jesús).
Os presento, en esta entrada, el segundo de los ENEANIGMAS.
Además de las indicaciones que ya os planteé en la primera entrega, os hago tres nuevas recomendaciones para favorecer la resolución:
1.- Es conveniente hacer una primera lectura de los nueve retos que se plantean antes de empezar a solucionar cada uno de ellos.
2.- Si, en esa primera lectura, alguno de los problemas o enigmas no sabes cómo abordarlo, déjalo, es posible que leyendo el resto puedas encontrar vías de solución.
3.- Si no conoces la solución de alguno de los retos, siempre puedes actuar por descarte: ten en cuenta que son nueve, que no hay soluciones repetidas, y que la respuesta de cada uno de ellos es un número entre uno y nueve (es decir que si resuelves ocho, ya tienes la respuesta del noveno).
Recuerda que periódicamente actualizamos los resultados de las personas que han resuelto el ENEANIGMA, así que si te animas a participar, podrás conocer tu número de aciertos.
Recuerda también que puedes volver a cumplimentar el cuestionario tantas veces como quieras.
Bueno, pues esperemos que haya mucha suerte en esta segunda entrega.
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sábado, 31 de octubre de 2009
El ENEANIGMA: un rompecabezas numérico para practicar estrategias de pensamiento
En los nueve enigmas que contiene un ENEANIGMA, aparecen diferentes tipos de retos: problemas de matemática recreativa, enigmas de pensamiento lateral y problemas o enigmas que se resuelven a partir de otros.
martes, 20 de octubre de 2009
El pensamiento Probabilístico, el ANLICO y el misterio de Venezuela

Hace algún tiempo, demasiado tiempo, que no escribo en este blog.
A pesar de ello, sorprendentemente, en los últimos días, se ha disparado el número de personas que lo visitan.
Esa sorpresa encierra diferentes enigmas dentro de ella.
El primer enigma: las dos entradas más vistas, con enorme diferencia, son las dedicadas al pensamiento probabilístico y al pensamiento ANLICO.
El segundo enigma: prácticamente la totalidad de las visitas que han decidido recalar en esas dos entradas, provienen de Venezuela. Tanto es así que, en la última semana, en torno al 85% del tráfico que se ha generado tiene su origen en algún lugar de ese país y responde a la demanda de personas que están interesadas, casi exclusivamente, en las entradas que hacen referencia a las dos tipologías de pensamiento antes referenciadas.
El tercer enigma: aunque un buen número de esas visitas provienen de Caracas, muchas de ellas tienen sus orígenes en otras ciudades del país: Barquisimeto, Maracaibo, Guarenas, Maracay, Mérida, Tachira, Catia la Mar, Petare, Bolivar, Aurere... Eso sí, todos los visitantes, de todas las ciudades, coinciden en una cosa: quieren saber acerca del pensamiento probabilístico o acerca del pensamiento ANLICO.
¿Alguien puede decirme qué está sucediendo en Venezuela?
Yo he construido (alucinado) mis hipótesis:
Quizás alguien, tal vez un profesor universitario, ha sabido de mi libro: “El Crucigrama: retos e ideas para desaprender a pensar”.
Quizás, quien sabe, hasta se lo ha comprado, se lo ha leído, e incluso, puestos a hacer hipótesis, hasta lo utiliza para sus clases.
Quizás, no solo eso, sino que, más allá de todo lo imaginable, hasta ha tenido la osadía de utilizarlo como referencia en la materia que imparte. Incluso, haciendo acopio de la fantasía más increíble, hasta ha recomendado a sus alumnos que busquen en Internet algunas de las ideas fundamentales que aparecen en la obra.
Quizás, ese profesor imparte magisterio en diferentes centros de Venezuela.
O quizás, quién sabe, rozando el rizo de inverosimilitud, hasta hay más de un profesor: pongamos dos. O tres.
Sea como fuere, Gracias Venezuela.
Gracias por ese inverosímil interés promovido por quien quiera que sea.
Igual algún día, quién sabe, hasta dejamos de ser una inmensa minoría.
Yo, por mi parte, estaría enormemente agradecido a quien pudiera aportar alguna información acerca del inusitado e inverosímil interés que algunos ciudadanos venezolanos muestran por esas dos tipologías de pensamiento.
Mis gracias por anticipado.
Seguiremos el enigma.
Os dejo con la canción: Quien quieras que seas, de Jorge Drexler.
No hay nada tuyo que no quiera ver yo.
No tengo tan claro
que te conozca.
Intuyo, apenas, algo acerca de ti
y todo lo demás
está en la sombra
Te miro y pienso,
te miro y me digo:
"quien quiera que seas,
¿de dónde has salido?"
Lo quiero todo, y tengo muy claro que no
te voy a entender
más que en parte.
Me importa mucho más
verte vibrar, así,
que descifrarte
Te veo y quiero
que tú me veas
quien quiera que seas
quien quiera que seas.
Tan poco tuyo que ahora soy yo
y nunca fui
tan de nadie...
lunes, 20 de julio de 2009
Mentiras y tipologías de pensamiento

"Con el conocimiento, se acrecientan las dudas.”
Goethe
Todo lo que he descrito, definido y reflexionado, en diferentes entradas, respecto a nuestras cinco tipologías basales de pensamiento, es, en cierta manera, mentira.
Pero… que no cunda el pánico, enseguida lo aclaro.
Por razones pedagógicas, de comprensión, de exposición y de simplificación, nos sale a cuenta separar cada uno de los tipos de pensamiento que utilizamos: el Analítico (Anlico), el Lateral, el Analógico, el Probabilístico y el Sistémico. Y eso, justamente eso, es lo que he hecho, hasta ahora, en cada una de las entradas correspondientes.
Sin embargo, en realidad, no tenemos cinco tipos de pensamiento. Nuestro pensamiento es uno solo. Las cinco tipologías que hemos trabajado actúan de forma integrada, produciéndose, entre ellas, sinergias, solapes, interferencias y simultaneidades. Todas ellas forman parte del mismo sistema, se necesitan y se complementan. Por tanto, aun cuando, por razones prácticas, las hemos considerado como tipologías aisladas, en realidad, nuestro pensamiento, integra, en su funcionamiento, de forma unitaria e interdependiente, todas esas tipologías.
Además, tampoco es cierto que haya problemas estrictamente analíticos, analógicos, laterales, probabilísticos o sistémicos. En realidad, los problemas que tenemos que resolver o las decisiones que tenemos que tomar, exigen, de forma interdependiente y unitaria, la puesta en marcha, complementada, solapada, interferida y sinérgica, de los diferentes tipos de pensamiento.
En consecuencia, pretender resolver o decidir, encasillando el problema o la decisión en una tipología, e intentando, después, aplicar, de forma exclusiva, los procedimientos específicos del tipo de pensamiento correspondiente, no dejaría de ser una típica receta reduccionista, provocadora de un severo secuestro cognitivo, cuyo resultado nos llevaría, con toda seguridad, a la inoperancia.
En definitiva, los aprendizajes realizados hasta ahora, didácticamente planteados y resueltos desde aproximaciones tipológicas, deberíamos expandirlos, integrarlos y relacionarlos. Es decir, deberíamos abordar los problemas y las decisiones de forma holística, con un pensamiento global (multipensamiento) y con un control exhaustivo de los secuestros (ya sé que es mucho más fácil decirlo que hacerlo).
Por tanto, ya sabes, a partir de ahora, cuando te enfrentes a un problema o a una decisión, nada de tipologías, nada de recetas y nada de secuestros (si lo consigues, ya me contarás cómo lo has hecho...).
Quizás, para afrontar ese tan necesario como imposible abordaje, te pueda servir de referencia, a modo de principio sustancial, la reflexión última que el maestro realiza en la parábola de la taza de té: “De momento, me basta con tus palabras y con tu nueva actitud. Ahora, ya has abierto tu puerta. Ahora, ya estás preparado para aprender las enseñanzas del Zen...”
Os adjunto un video de Sabina y Serrat, con otras 100 mentiras…
miércoles, 6 de mayo de 2009
El Pensamiento Probabilístico
“No describimos el mundo que vemos, vemos el mundo que podemos describir.”
René Descartes
Utilizamos el pensamiento probabilístico cuando emitimos juicios o tomamos decisiones en entornos caracterizados por la incertidumbre. Este tipo de pensamiento nos permite prever y predecir hechos o comportamientos nuevos, basándonos en hechos o comportamientos conocidos. El probabilístico es un tipo de pensamiento que se caracteriza, fundamentalmente, por su carga de inferencia. Es decir, por su carácter predictivo: prevemos lo que podría pasar, basándonos en lo que sabemos que ha pasado. Es un tipo de pensamiento que utilizamos de forma habitual (aunque no siempre somos conscientes de ello) en la mayoría de decisiones que tomamos o de acciones que emprendemos, tanto en el plano personal como en el profesional.
En definitiva, recurrimos a esta tipología de pensamiento, ante cualquier diagnóstico que realicemos, juicio que emitamos, o decisión que adoptemos, basándonos en datos y en hechos, a partir de los cuales inferimos y predecimos una probabilidad. Desde coger (o no) el paraguas por la mañana, al salir de casa, hasta realizar (o no) una inversión en función de su rentabilidad social.
Las ideas fuerza, las características basales y los criterios, los inconvenientes y las dificultades fundamentales que determinan el pensamiento probabilístico, son los que a continuación se describen:
· Sus conclusiones son sólo probable o posiblemente ciertas y no total e inequívocamente ciertas. No obstante, en muchas ocasiones, una vez que hemos realizado el juicio probabilístico, nos olvidamos de su sentido predictivo, y actuamos como si éste constituyera un principio inmutable de verdad.
· Suele ir acompañado del sesgo de la confirmación. Es decir, ante una hipótesis (muchas veces percibida de forma inconsciente y no planteada formalmente), antes que recopilar información que la ponga en duda, o que la haga derivar hacia otra complementaria o alternativa; tendemos a centrarnos (casi siempre de forma sutil, inconsciente y autojustificable) en la búsqueda de aquella información que permita su confirmación. Además, tendemos a negar, o a impedir (también de forma sutil, inconsciente y autojustificable) la generación, el análisis y el procesamiento de la información que pudiera poner en duda o rechazar esa hipótesis inicialmente planteada.
· Dado que, en la mayoría de las decisiones que debemos tomar utilizando este tipo de pensamiento, carecemos de la totalidad de la información relevante sobre cada una de las alternativas posibles, solemos distorsionar nuestras conclusiones con creencias, opiniones y prejuicios personales.
· En demasiadas ocasiones, antes que actuar de forma objetiva, basándose en los principios matemáticos de la estadística o la combinatoria, nuestro pensamiento probabilístico utiliza “pseudo reglas” parciales y subjetivas para emitir juicios.
· Este tipo de pensamiento frecuentemente dibuja escenarios falsos, construidos sobre la base de percepciones incompletas, fantasías cognitivas o afectivas, o limitaciones de nuestro cerebro en el procesamiento y la recuperación de la información.
· Nuestro pensamiento probabilístico es, pues, una víctima propiciatoria y paradigmática del secuestro escenarial. Los prejuicios y fantasías mediante los cuales montamos un escenario falso (del que, evidentemente, solemos inferir conclusiones falsas), son los llamados “Heurísticos” (pseudo reglas subjetivas mediante las cuales generamos escenarios y procesos cognitivos para decidir en entornos de incertidumbre probabilística). Se han descrito, como más significativos y documentados, tres heurísticos principales, los cuales, aunque por cuestiones pedagógicas los describiremos separadamente, suelen actuar juntos, de forma superpuesta y con mecanismos de sinergia (o contrasinergia) y retroalimentación mutua:
· Heurístico de representatividad: se da cuando asignamos una probabilidad en función del grado de correspondencia entre un concepto y el prototipo de su categoría. Por ejemplo, si usted tiene que estimar, de entre varios ordenadores nuevos, de similares características pero de diferentes marcas, el que tiene menos probabilidades de sufrir una avería durante su primer año de funcionamiento; y entre esas marcas figura su prototipo de “ordenador robusto y sin fallos”, usted tenderá a considerar que es justamente ése (su prototipo) el que tiene menos probabilidades de fallar. En su juicio, seguramente, tenderá a obviar otros datos relevantes, como por ejemplo, que la mayoría de los componentes de las diferentes opciones son iguales, que la fábrica que los monta es la misma, o que existen personas que, contrariamente a su experiencia, sí tuvieron problemas con un ordenador de la marca que usted considera prototipo de seguridad y robustez.
· Heurístico de accesibilidad: se da cuando asignamos la probabilidad de un suceso en función de la facilidad o dificultad para recordar la información asociada al mismo (no siempre lo más accesible en nuestra memoria es lo más probable). Imagínese que le enseñan dos listas, ambas con veinte nombres. Una, en la que aparecen muchos artistas famosos, que usted conoce perfectamente, y otra, en la que no reconoce prácticamente a ninguna de las personas que en ella figuran. Si, después de un tiempo, le hacen estimar la probabilidad de que en la primera lista haya más nombres que en la segunda, usted, seguramente, respondería que esa probabilidad es muy alta (hay estudios que confirman que es así como actuamos la mayoría de las personas). En realidad, el error de su apreciación vendría condicionado por las limitaciones de sus mecanismos de procesamiento cognitivo: al recuperar la información archivada en su memoria, usted, dado que la mayoría de las personas de la primera lista le eran familiares, recordaría muchos más nombres de esa lista que de la segunda, lo cual le induciría a pensar (de forma lógica según su mecanismo de recuperación de información, pero errónea según la realidad objetiva) que, muy probablemente, la primera de las listas contenía más nombres que la segunda.
· Heurístico de anclaje y ajuste: se da cuando emitimos un juicio probabilístico basándonos en algún valor inicial, que nos sirve como referencia (frecuentemente distorsionada) para estimar, por extensión y ajuste, la probabilidad final. En investigaciones realizadas con dos grupos experimentales, se les asignó, a cada uno de ellos, la tarea de realizar una multiplicación de ocho números, en cinco segundos. Al primero de los grupos se les presento la siguiente secuencia: 8 x 7 x 6 x 5 x 4 x 3 x 2 x 1, mientras que, para el segundo de ellos, la serie fue la siguiente: 1 x 2 x 3 x 4 x 5 x 6 x 7 x 8. Dado que el tiempo de respuesta era muy corto, los sujetos sólo pudieron realizar las operaciones iniciales, y, a partir de ellas, extrapolando los datos, estimar el resultado. Como las primeras operaciones representaban resultados mayores para el primer grupo, sus estimaciones (de acuerdo con el heurístico de anclaje y ajuste) también fueron muy superiores a las estimaciones del segundo grupo (con operaciones iniciales mucho menores). La media de los resultados fue de: 2.250 frente a 512. El cómputo real de la serie era de 40.320 (lo cual nos indica que, aun y a pesar de que en el primer grupo el resultado estimado fue claramente superior al del segundo, ambos grupos estimaron una respuesta muy significativamente inferior a la del resultado real).
· Por otra parte, el pensamiento probabilístico está severamente influenciado por nuestro mecanismo de construcción de modelos mentales. Los modelos mentales son representaciones psicológicas de situaciones reales, imaginarias o hipotéticas, a partir de las cuales construimos escenarios que nos sirven de marco de referencia, y que nos posibilitan, mediante posteriores mecanismos cognitivos, el planteamiento y la resolución de problemas, y la toma de decisiones. Sin embargo, esos escenarios de referencia, construidos a partir de la generación de modelos mentales, no están libres de posibles secuestros escenariales. De hecho, en los procedimientos de resolución de cuestiones probabilísticas mediante la elaboración de modelos mentales, se han identificado, catalogado y descrito, diferentes heurísticos de referencia. De esos heurísticos, los dos que más secuestros escenariales producen, son los que a continuación se describen:
· Heurístico basado en el principio de verdad: Nuestros modelos mentales, por un principio de economía, tienden a representar, de los datos o de los enunciados de los problemas de corte probabilístico, solamente aquello que es verdadero. Es decir, en nuestras representaciones mentales, no incluimos lo que consideramos que es falso. Por ejemplo, si nos dicen que en una caja hay dos bolas rojas, una verde, una azul, una blanca y ninguna amarilla; tenderíamos a no incluir el dato referente a la bola amarilla en el modelo mental que construiríamos para representar la situación descrita. Sin embargo, hay situaciones probabilísticas que, para resolverlas, necesitamos operar, imprescindiblemente, sobre información, de entrada, no explícitamente verdadera. En ese tipo de situaciones, nuestras representaciones mentales nos secuestran y nos generan enormes dificultades para resolver.
· Heurístico basado en el principio de equiprobabilidad: En caso de no existir una información clara y explícita en otro sentido, y en ocasiones aun y existiendo esa información, nuestros modelos mentales tienden a asignar la misma probabilidad a las distintas opciones que se nos plantean. Por ejemplo, si tenemos información de que una determinada máquina fabrica sólo dos tipos de piezas, y nos sugieren que valoremos la probabilidad de que, en un momento determinado, esté fabricando la pieza del tipo “A”, tenderemos a pensar que esa probabilidad es del 50%. Esto puede no ser en absoluto así: supongamos que es jueves, y que la pieza “A” sólo se fabrica uno de cada tres jueves. Nuestra tendencia inconsciente nos lleva a asignar, por defecto, las probabilidades de las diferentes opciones, de forma equiprobable. Además, eso tendemos a hacerlo, en ocasiones, ignorando la posibilidad de buscar nueva información, e incluso obviando información que descarta la equiprobabilidad.
Os propongo un caso de pensamiento probabilístico para que podáis vivenciar, en la práctica, lo enunciado en los párrafos anteriores:
El Caso Inversia
“Cuando todo lo demás falle, lea atentamente el enunciado.” Ley de Murphy con aromas de Zen.
Acerca del Caso:
Inversia es un caso prototípico de la generación de heurísticos y de la emergencia de escenarios probabilísticos basados en la economía representacional de nuestros procesos cognitivos. Por tanto, es un caso, cuya resolución correcta, está sustancial e indefectiblemente condicionada por el procesamiento de su enunciado y por el establecimiento del modelo mental pertinente.
Te recomendamos pues, que prestes mucha atención a tus procesos de metapensamiento, y que te muestres especialmente vigilante con tus secuestros inducidos e inconscientes.
También te sugerimos que dirijas una especial atención a las reflexiones implícitas en la ley de Murphy con aromas de Zen que acompaña a este reto.
La mayoría de las personas que afrontan, sin ayuda, la resolución de este caso, suelen tener significativas dificultades para solucionarlo (mejor no damos porcentaje alguno, para no desanimar).
El Caso:
Inversia S.A. es una sociedad que gestiona capitales para su inversión en bolsa. Usted es el Gerente de dicha sociedad.
En estos momentos, su organización está centrada en el estudio de la repercusión que pudiera tener en las acciones de dos grandes empresas de telecomunicaciones (Hipertel y Telemix), la adjudicación a alguna de ellas, de una nueva licencia de telefonía móvil de última generación.
Al concurso antes referido solamente se han presentado las dos empresas relacionadas. Según las bases del mismo, la licencia, si se adjudica, será otorgada, en exclusiva y sin posibilidad de pactos posteriores, a una única sociedad.
Las que a continuación se detallan, son algunas de las conclusiones principales alcanzadas en el estudio realizado por su organización:
1. La empresa que logre la nueva licencia de telefonía móvil, obtendrá, en los tres días posteriores al fallo del concurso, una revalorización de sus acciones del veinte por ciento.
2. La empresa mejor situada, de las dos únicas que se presentan, es Hipertel. Se calcula que la probabilidad de que sea ésta la empresa finalmente ganadora, es del ochenta por ciento.
Las conclusiones antes mencionadas, junto al grueso del estudio y a las recomendaciones pertinentes, han sido remitidas a cada uno de los clientes de su sociedad.
En el día de hoy, con relación al caso de la licencia de telefonía móvil y al respecto del estudio remitido por su organización, uno de sus mejores clientes les ha hecho llegar el siguiente correo electrónico:
Apreciados señores:
Les agradecemos la remisión del interesante estudio realizado por ustedes sobre la adjudicación de la nueva licencia de telefonía móvil.
Lo hemos leído con atención y nos parece excelente, tanto en su planteamiento como en la rigurosidad de sus previsiones.
Dado que tenemos invertidos un millón de Euros en cada una de las dos únicas sociedades que participan en el concurso, dado que la probabilidad mayoritaria de adjudicación la tiene Hipertel, y dado que la segunda de las empresas concursantes (Telemix), sólo posee un veinte por ciento de la probabilidad asignada a la primera:
¿Podrían ustedes decirnos, basándose en sus previsiones, qué porcentaje de probabilidad tenemos nosotros de que el dinero que hemos invertido en una de las dos empresas antes mencionadas, se revalorice, en los tres días posteriores al fallo del concurso, como mínimo, doscientos mil Euros?
Agradecidos por su profesionalidad y por sus deferencias, reciban un afectuoso saludo.
José María Santos Noé -Presidente de Inversores Eclesiásticos Reunidos S.L.-
P.D. Que Dios guíe su recta mano en la elaboración de la previsión solicitada.
Su tarea consiste pues, en dar respuesta a la pregunta que tan especial y específicamente le ha formulado su cliente (uno de sus mejores clientes).
¿Te atreves a enviar un comentario con la respuesta correcta y una descripción de tu razonamiento?
Como de costumbre, te dejo un video que hace referencia a lo descrito en el post.
miércoles, 15 de abril de 2009
El pensamiento ANALÓGICO

“Un pensamiento es una mirada al presente a través de toda una vida”
Óscar Vilarroya
Después de haber dedicado una entrada al pensamiento ANLICO y otra al pensamiento LATERAL, ahora le toca el turno al pensamiento ANALÓGICO.
El pensamiento analógico (el que se da por analogía), es un proceso consistente en extrapolar una estructura de razonamiento cognitivo, desde un dominio más fácil, conocido o cercano (dominio fuente o dominio base), a otro dominio más complejo, desconocido o lejano (dominio objetivo o dominio meta). Para que la extrapolación sea eficaz, ambos dominios deben tener estructuras de planteamiento y de resolución equivalentes.
Utilizamos, pues, esta tipología de pensamiento, cuando, ante cualquier decisión, resolución o aprendizaje nuevo que pretendemos realizar; de forma deliberada o inconsciente, efectuamos la traslación de un procedimiento cognitivo (y emocional e instintivo) ya interiorizado en un dominio anterior, a un nuevo dominio.
Las ideas fuerza que describen, definen y caracterizan esta tipología de pensamiento, son las siguientes:
· El pensamiento analógico es un tipo de razonamiento muy extendido y de uso constante (y muchas veces inconsciente) en los procesos que utilizamos habitualmente para resolver problemas, tomar decisiones o desarrollar nuevos aprendizajes.
· Para que el pensamiento analógico sea efectivo, la traslación del procedimiento cognitivo que se efectúa, debe realizarse entre dominios que compartan estructuras de funcionamiento sustancialmente iguales.
· El proceso de traslación de la estructura relacional cognitiva, consta de las siguientes fases:
1.-En primer lugar hay que acceder a la información esencial que define el problema situado en el dominio fuente.
2.- Después, tenemos que recuperar, de nuestra memoria a largo plazo, la información esencial de ese problema base.
3.- Y, finalmente, una vez recuperada la información, tenemos que establecer las relaciones adecuadas entre el problema fuente y el problema objetivo.
· Habitualmente, en el proceso de establecimiento de las relaciones entre el dominio fuente y el dominio objetivo, se generan razonamientos tangenciales que comportan la constitución de reglas, procedimientos y representaciones, de carácter general.
· El proceso de extrapolación de la estructura de un dominio fuente a un dominio objetivo no deja de ser un procedimiento heurístico (conjunto de “pseudo-reglas” subjetivas mediante las cuales generamos escenarios y procesos cognitivos para decidir en entornos de incertidumbre probabilística). Esto es así, debido a que, mediante el pensamiento analógico, planteamos la hipótesis de que, a partir de una estructura de conocimiento asumida, en un escenario determinado, podemos realizar la traslación de ésta a un nuevo escenario, y, de esa forma, resolver un problema distinto. Evidentemente, realizamos esa traslación porque inferimos que ese nuevo escenario se rige por las mismas reglas que el primero de ellos (reglas que nosotros conocemos).
· Por tanto, en el pensamiento analógico, la transferencia será positiva si, efectivamente, el dominio fuente y el dominio objetivo, comparten estructuras equivalentes. Sin embargo, la transferencia será negativa si nos equivocamos en nuestra inferencia y, contrariamente a lo que pensábamos, las estructuras críticas de ambos dominios no son equivalentes, y por tanto, es incorrecto realizar extrapolaciones. Esta última circunstancia, la de generar traslaciones o generalizaciones inadecuadas, es mucho más frecuente de lo que la mayoría de las personas creen, siendo una de las claves más importante de muchos errores cognitivos y significando, cómo no, una de las fuentes más habituales de nuestro secuestro escenarial.
· El pensamiento analógico sería pues, un pensamiento reproductivo. Es decir, un pensamiento que utiliza métodos, estrategias, procedimientos y comportamientos ya conocidos, para abordar nuevos problemas, nuevas decisiones o nuevas situaciones.
· Cuando nos enfrentamos por primera vez a un problema, de forma indefectible y automática, ponemos en marcha razonamientos ya aprendidos en anteriores situaciones. Esa disposición previa nos condiciona significativamente en nuestra forma, ya no sólo de resolver, sino incluso de procesar y de plantear el nuevo problema (la predisposición es anterior a procesamiento y al planteamiento). Esa predisposición, en ocasionas (cuando existe una transferencia positiva) nos puede ayudar a resolver de forma rápida y eficiente la nueva situación planteada, pero también, si la transferencia es negativa, nos puede secuestrar irremisiblemente, impidiendo que percibamos, planteemos y resolvamos correctamente la nueva situación.
Os adjunto un video que ilustra una prototípica transferencia negativa en un proceso de pensamiento analógico.
domingo, 21 de diciembre de 2008
El pensamiento LATERAL

“La mente es como un paracaídas, sólo funciona si se abre”
Albert Eistein
Para predisponer su mente (además de su cuerpo y de su espíritu) a las reflexiones que efectuaremos acerca del pensamiento lateral, vamos a realizar una experiencia vivencial de aproximación.
Por favor, piense en un chiste que le haya parecido especialmente gracioso.
Auto-cuénteselo.
Sonría.
O ría a carcajadas (hemos quedado en que el chiste tenía que ser especialmente bueno).
Fin de la experiencia vivencial.
Nuestra aportación a su vivencia:
“Arnold Schwarzenegger lucha contra Sylvester Stallone ¿Quién es malo?”
.
.
.
.
.
¡Pues el chiste!
(Esperemos que el suyo haya sido mejor).
Efectivamente, el humor es una de las fuentes más interesantes para desarrollar el pensamiento lateral (y para vivir). Siempre que contamos un chiste, nuestras palabras evocan un escenario que suele ser completado en una dirección habitual y prototípica (de forma inconsciente y automática) por aquel que está escuchando. Sin embargo, en alguna parte de la narración (en una parte estratégica, si es un buen chiste), el escenario imaginado resultará incompatible con cierta información específica que acontecerá en el desarrollo de la historia. Este hecho, obligará a reinterpretar los supuestos contextuales y a construir un nuevo significado de lo que está sucediendo. Ese contraste, ese cambio de paradigma, nos sorprende y nos hace emerger la risa.
La idea de cambiar de contexto, de escenario o de paradigma, es lo que caracteriza al pensamiento lateral. Mientras que el pensamiento analítico (rebautizado y ampliado como ANLICO) omite el escenario, y se pone a resolver; el pensamiento lateral (también llamado perspicaz o paralelo) tiene mucho cuidado en dar con el escenario adecuado antes de lanzarse a solucionar.
Podríamos decir que el pensamiento lateral no se deja secuestrar (o, al menos, se resiste a ser secuestrado), intenta hacer conscientes los supuestos, plantea enfoques no automáticos y no convencionales, y profundiza en la trascendencia y en la implicación de la información descrita y de la información implícita.
Como dice Ramachandran, y como ya hicimos mención en posts anteriores, es justo el hemisferio dominante (el izquierdo, en la mayoría de las personas) el que construye patrones de cómo funciona la realidad. Cuando se procesa una “no conformidad” con esos patrones, es justo ese hemisferio, el encargado de justificar el porqué de la anormalidad, para no tener que abordar una reconversión del patrón establecido (cambia la realidad, en vez de cambiar el modelo mental). Tiene que ser el hemisferio no dominante (el derecho, en la mayoría de la población), el que envíe señales de advertencia al dominante, para que este último se decida a cambiar sus patrones. Si la cosa se deja en manos del hemisferio dominante, lo más normal es que, éste, apoyado en el lenguaje (prototípicamente analítico), en vez de cambiar, acabe urdiendo algún tipo de mecanismo de defensa para auto-justificarse: ya sean negaciones, racionalizaciones o proyecciones.
La tipología de problemas que exigen la utilización del pensamiento lateral, son los llamados, en ciencia cognitiva, problemas de insight (o de resolución súbita). Es decir, problemas cuya solución emerge de forma espontánea.
Este tipo de problemas, son aquellos que, acudiendo a las estrategias habituales (es decir, a las secuestradas por el pensamiento ANLICO), son imposibles de resolver: creemos que nos faltan datos, el escenario nos parece imposible, lo que se nos pregunta no concuerda con nuestra lógica formal, etcétera. Sin embargo, de repente, una vez que se ha desbloqueado el elemento que genera el secuestro, somos capaces de ver la solución (o la estrategia para llegar a ella) de inmediato.
A éstos, también se les ha denominado problemas tipo “Eureka”; o tipo “cáspita” si la iluminación le sucede a una persona muy fina; o problemas del tipo “Qué piiiiiiip que soy”, atendiendo a una de las expresiones más característicamente prototípica entre los solucionadores súbitos (las dos últimas categorías, todavía están pendientes de homologación).
En definitiva, podríamos argumentar que el pensamiento lateral es justo la alternativa natural al pensamiento ANLICO; es decir, la alternativa al pensamiento que empleamos, por defecto, de forma habitual y rutinaria, para resolver problemas y para tomar decisiones. Sin embargo, muy frecuentemente, solemos tener significativas dificultades en la utilización del pensamiento lateral. Ello es debido a que los automatismos que hemos entrenado (deformado) desde la infancia, nos impiden o nos limitan su puesta en acción.
El pensamiento lateral, perspicaz o paralelo, puede estar orientado a construir escenarios novedosos y alternativos, relacionados con la creatividad, u orientarse específicamente a plantear y a resolver un problema determinado, definiendo el escenario pertinente y ejecutando el proceso resolutivo apropiado. De una forma u otra, su utilización exige, imprescindiblemente, un procesamiento liberado de secuestros inducidos, y un salto cualitativo en la definición y en la ejecución de las estrategias de planteamiento y de resolución utilizadas.
Necesitaremos, pues, utilizar el pensamiento lateral para abordar, plantear y solucionar aquellos problemas que exijan la puesta en marcha de estrategias o planteamientos alternativos, más allá del análisis o de la lógica formal, de la linealidad y de la convergencia. Problemas ubicados en un contexto, escenario, entorno o paradigma, que demande algún tipo de salto o de visión no convencional para resolverlos.
Veamos, a continuación, un detallado listado, contrapuesto al enunciado para el pensamiento ANLICO, que enumera y describe las características más relevantes y definitorias del pensamiento lateral:
· Se preocupa tanto del planteamiento como de la resolución. No se centra exclusivamente en la respuesta.
· Intenta no poner en marcha, de forma inmediata, patrones automatizados. Suele estar muy alerta para impedir o mitigar las deformaciones e interferencias producidas por los modelos mentales y los estereotipos cognitivos.
· Procura no prejuzgar ni preestablecer escenarios por defecto. Contempla, analiza y valora las diferentes implicaciones que puede generar una alternativa en el planteamiento. Suele estar atento a las limitaciones en los procesos cognitivos para la resolución, e intenta aprender de los errores.
· Tiende a contener la precipitación, la impaciencia y la urgencia. Sólo empieza a converger después de haber escrutado las posibles divergencias significativas (el planteamiento de miradas alternativas es una de sus características fundamentales).
· Nunca se desencadena de forma reactiva o rutinaria. Se interesa por los matices e intenta establecer claramente las características basales del escenario, del entorno o del paradigma en el que tiene que actuar.
· Lucha para no ser secuestrado por patrones culturales interiorizados y automatizados durante décadas a lo largo de nuestras vidas.
· Procura no presuponer de forma injustificada, e intenta no realizar traslaciones y/o generalizaciones inconsistentes o no contrastadas.
· Tiende a percibir los enunciados novedosos y/o alternativos como “oportunidades” para mejorar en los mecanismos de resolución.
· Su forma de funcionar no se reduce a mecanismos puramente “Cartesianos” o “Newtonianos”: tiende a buscar nuevos enfoques, procedimientos y explicaciones (no se centra, exclusivamente, en aquella parte de la realidad que puede controlar y representar).
· Actúa de forma secuencial, divergente, paralela, aleatoria o global, según convenga. No tiende a dividir el problema en partes de forma automática, y se muestra interesado tanto en las peculiaridades específicas de los árboles como en las características genéricas del bosque.
· Tiende a cambiar de estrategia de forma rápida y eficaz cuando es necesario. Procura superar los prejuicios que atenazan abordajes alternativos, replanteando, hasta donde convenga, la secuencia resolutiva.
· Suele estar emparentado con procesos sutiles que también encontramos en la paradoja, la metáfora, la ironía y el humor. Por ejemplo, en el caso de este último, apuntar a un escenario (que se establece por defecto debido a la generación automática de modelos mentales), para, aprovechando algún tipo de giro (normalmente basado en la poli-utilización contextual del significado de algunas palabras, expresiones o conceptos), acabar resolviendo en otro escenario, diferente del primero, pero cercano y relacionado con el mismo.
· Es un tipo de pensamiento intencional mucho menos establecido, entrenado, exigido, o utilizado, que el analítico. Sin embargo, es crucial para resolver problemas que presentan dificultades alternativas, más allá de la aplicación rutinaria de secuencias lógicas o matemáticas. Exige cierto nivel de perspicacia cognitiva y un salto creativo e innovador en algún momento del proceso resolutivo.
Le proponemos dos problemas de pensamiento lateral, a ver cómo anda su capacidad de resolución:
“Soy la redondez de la vida,
sin mí no puede haber Dios,
Papas y Cardenales sí,
pero Obispos no.”
¿Quién soy?
[Si su respuesta es una vocal con forma redondeada, su respuesta es incorrecta]
Una suma que tiene sólo tres cifras, y que las tres son iguales, da como resultado 60. Si el número repetido es inferior a 20, ¿cuál es ese número?
Para completar el post, adjunto un anuncio cuya construcción narrativa gira en torno al cambio del escenario esperado, en la línea de lo descrito anteriormente.
miércoles, 10 de diciembre de 2008
El pensamiento ANLICO

Analítico:
Evidentemente, el pensamiento ANLICO, es, fundamentalmente analítico. Se centra en las partes antes que en el todo; disgrega, intentando entender el significado específico de cada uno de los aspectos parciales; se interesa mucho más por los elementos que por las relaciones; y equipara la explicación del todo, a la agregación, por suma, de la explicación de cada una de las partes.
Lineal:
Además, el pensamiento ANLICO también es sustancialmente lineal. Sigue una secuencia establecida, no genera saltos cualitativos, no obvia ni altera pasos del proceso, y utiliza estrategias de acceso incremental para acercarse a la solución.
Convergente:
Finalmente, el pensamiento ANLICO también es un pensamiento convergente. Es decir, un pensamiento orientado a la solución; poco interesado por los aspectos relacionados con el planteamiento; no indagador de escenarios alternativos; y excesivamente orientado a operar, a calcular y a aplicar.
· Muestra excesiva preocupación por las respuestas (mucho más que por el planteamiento de los problemas).
· Obedece a patrones automatizados y fuertemente establecidos (modelos mentales o estereotipos cognitivos).
· Procesa las cuestiones que intenta resolver ajustando los enunciados a los escenarios prejuzgados por defecto. Incluso, antes que ver la ineficiencia o el error como déficits propios, suele achacar sus fallos a la forma en la que están expresados los problemas.
· Tiende a actuar con precipitación, impaciencia y urgencia. Necesita converger rápidamente para hallar la solución y se olvida sistemáticamente de divergir (no se plantea ni segundas miradas ni percepciones alternativas).
· Se desencadena de forma reactiva, sin profundizar demasiado en los matices, detalles, o características del escenario, entorno o paradigma en el que tiene que actuar.
· Obedece a patrones culturales interiorizados y automatizados durante décadas a lo largo de nuestras vidas, contra los que es especialmente difícil luchar.
· Efectúa suposiciones (muchas veces injustificadas) para cerrar o establecer un escenario que le permita operar: sin esas suposiciones no puede utilizar ni el análisis ni la lógica.
· Suele percibir como “trampas” los enunciados que no se ajustan a su funcionamiento.
· Es “Cartesiano” y “Newtoniano”: se centra en aquella parte de la realidad que puede controlar y representar, olvidando (cuando no rechazando intensa y obstinadamente) explicaciones alternativas.
· Actúa de forma secuencial, dividiendo el problema en partes para atacarlo (lo cual debilita el sentido de globalidad). Profundiza en el detalle de cada árbol y suele olvidarse del bosque.
· A veces, su puesta en marcha actúa como un “imán de la muerte”: no está claro que su operatoria sea la adecuada para resolver (incluso pueden existir evidencias palmarias de que no servirá en absoluto), pero ejerce una inexplicable e intensa atracción que impide descartar o replantear su utilización.
· Es, ciertamente, el tipo de pensamiento más establecido, más entrenado, más exigido, más utilizado, y posiblemente, el que más nos ayuda a resolver. Por eso, ha acabado siendo “el pensamiento por defecto”, e incluso, para algunas personas, “el pensamiento único”. Suele ser el que genera los mayores errores cuando se aplica en el escenario inadecuado, el que nos impide analizar el entorno para determinar la estrategia cognitiva correcta, y el que nos impele a culpar al enunciado del problema antes que a replantear nuestra modalidad de pensamiento.








