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lunes, 22 de febrero de 2010

Capitalismo y justicia social


Visionando este corto amablemente estremecedor, basado en una historia desgraciadamente cotidiana y real, he podido redescubrir la tremenda brutalidad escondida tras los neones de esta infamia de mundo capitalista que hemos construido entre todos. Ese mundo que, como dice Galeano, citado por Claudio Naranjo: "desprecia la honestidad, castiga el trabajo, recompensa la falta de escrúpulos y alimenta el canibalismo".

En ese mundo "los pistoleros que se alquilan para matar realizan, en plan minorista, la misma tarea que cumplen a gran escala los generales condecorados por crímenes que se elevan a la categoría de glorias militares. Los asaltantes, al acecho en las esquinas, pegan zarpazos que son versión artesanal de los golpes de fortuna asestados por los grandes especuladores que desvalijan a multitudes por computadora. Los violadores que más ferozmente violan la naturaleza y los derechos humanos, jamás van presos. Ellos tienen las llaves de las cárceles. En el mundo tal cual es, mundo al revés, los países que custodian la paz universal son los que más armas fabrican y los que más armas venden a los demás países; los bancos más prestigiosos son los que más narcodólares lavan y los que más dinero robado guardan; las industrias más exitosas son las que más envenenan el planeta, y la salvación del medio ambiente es el más brillante negocio de las empresas que lo aniquilan..."

¡Indignémonos!

Como también viene a decir Galeano: la indignación ante la injusticia es una de la pocas cosas dignas que nos quedan a los seres humanos.

Pues eso.

Sin más, os dejo con el vídeo, no tiene desperdicio.


lunes, 15 de junio de 2009

¿Por qué no despedir al patrón?

Ando, estos días, reflexionando acerca de algunas de las afirmaciones que plantea Santiago Niño Becerra en su libro “El Crash del 2010”. Me sorprenden, de entre ellas, las siguientes:

· El subsector financiero es hoy un gigante aquejado de gigantismo: actualmente todo es financiero, todo está tocado por lo financiero. Lo financiero posibilita la inversión, anticipa y paga aplazadamente el consumo, mueve los capitales alrededor del planeta, asegura las inversiones, cobros, pagos, apalanca riesgos, cubre compras, emite medios de pago…

· Se dice que por cada dólar que se mueve en el mundo sustentado por la economía real, se mueven 300 en la financiera.

· Se cuenta que sumando todas las formas y manifestaciones del subsector financiero, el volumen alcanza un monto resultante que equivale a entre 25 y 30 veces el PIB del planeta.

Concateno mis reflexiones sobre esas afirmaciones con otras relacionadas con las ideas acerca de la propiedad, del poder y de la organización que plantea Alfonso Vázquez en su libro: Estrategias de la imaginación. Me quedo con el contenido del siguiente párrafo:

· La organización “sucede”, despliega de una u otra manera sus formas de desarrollo, su necesaria mutación, mientras estructuras y discursos subyacentes permanecen. La aporía consiste en que lo que es necesario para realizar el potencial de los seres que pueblan la organización y, por tanto, su propio potencial, tiene que ser inhibido para que las estructuras permanezcan; consiste en que el potencial generador de riqueza (de todo tipo) contenido ya en la nueva esencia del trabajo tiene que ser inhibido para preservar potestades, prebendas y privilegios. Lo que lleva a Kornberger y otros (2006) a afirmar: “Finalmente, sin embargo, la jerarquía no puede aprender. Su única vía para experimentar un cambio radical es cuando cesa de existir”. (El subrayado es mío).

Digo que, andaba yo en este cruce de reflexiones entre crisis financiera y modelos organizacionales, cuando me he topado, en la Vanguardia, a modo de síntesis lúcida y sincrónica, con el artículo de Naomi Klein que a continuación os reproduzco.

Relacionando el artículo de Klein con los planteamientos de Niño y con las ideas de Vázquez, podríamos sintetizar afirmando algo así como: “Ante el crash del gigantismo de unas finanzas virtuales, y dado que la jerarquía no puede aprender, tendríamos que considerar muy seriamente la posibilidad de despedir al patrón”.

Se admiten comentarios acerca de esa posibilidad.

Os adjunto el artículo.

¿Por qué no despedir al patrón?

En el año 2004 realizamos un documental titulado "La toma" (página web: thetake.org) sobre el movimiento argentino de empresas dirigidas por los trabajadores. Después del dramático hundimiento económico del país en el 2001, miles de trabajadores irrumpieron en sus fábricas cerradas y reanudaron la producción, creando cooperativas laborales.

Abandonados por patronos y políticos, los trabajadores recuperaron sus salarios e indemnizaciones impagadas sin dejar de reivindicar sus puestos de trabajo en el proceso en cuestión.

Cuando fuimos de gira por Europa y Estados Unidos para presentar la película, cada sesión de preguntas y respuestas terminaba con la pregunta: “Todo eso está muy bien en Argentina, pero ¿podría llegar a suceder aquí?”.

Pues lo cierto es que ahora que la economía mundial se parece en mucho a la de Argentina en el 2001 (y por buena parte de las mismas razones), se advierte una nueva oleada de acción directa, en esta ocasión entre trabajadores de países ricos.

Las cooperativas brotan de nuevo como alternativa práctica contra más despidos. Trabajadores de Estados Unidos y Europa comienzan a plantear las mismas preguntas que sus homólogos latinoamericanos: “¿Por qué hemos de ser despedidos? ¿Por qué no podemos despedir al patrón? ¿Por qué se consiente al banco que pase a liquidar nuestra empresa mientras obtiene miles de millones de dólares por nuestro dinero?”.

El día 15 de mayo participamos en la sede de la prestigiosa escuela Cooper Union de Nueva York en un grupo de conferenciantes para abordar el asunto, bajo el título “Despide al patrón: la solución del control obrero, de Buenos Aires a Chicago”.

Nos visitaron integrantes del movimiento en Argentina, así como trabajadores en lucha de la empresa Republic Windows and Doors, de Chicago.

Fue una excelente manera de escuchar directamente a quienes intentan reconstruir la economía desde su misma base, y que necesitan un apoyo valioso y positivo de la sociedad, así como de los responsables políticos a todos los niveles del gobierno. Para quienes no pudieron estar presentes en este acto en la Cooper Union, he aquí un breve resumen de algunos de los hechos más recientes en el ámbito del control de las empresas por parte de los trabajadores.

En Argentina, origen y fuente de inspiración directa de numerosas acciones obreras, ha habido muchas más tomas de empresas en los últimos cuatro meses que en los cuatro años anteriores. Un ejemplo: Arrufat, fabricante de chocolate con una historia de setenta años, fue abandonada de golpe por sus propietarios el pasado mes de enero. Treinta empleados ocuparon la planta y, pese a la inmensa deuda con los servicios de suministros públicos dejada por los antiguos propietarios, han estado fabricando chocolate con energía obtenida mediante el empleo de generadores.

Gracias a un crédito inferior a 5.000 dólares de The Working World (página web: theworkingworld.org), un fondo de capital/ ONG creado por un admirador de La toma, pudieron fabricar más de diez mil huevos de Pascua, su fin de semana más importante del año. Con unos beneficios de 75.000 dólares, se llevaron a casa mil dólares cada uno y ahorraron el resto para la producción futura.

En el Reino Unido, Visteon es un fabricante de componentes para la industria automovilística convertido por Ford en una filial en el 2000. En una de las plantas de fabricación, cientos de trabajadores recibieron - con seis minutos de anticipación-el aviso de que perderían sus puestos de trabajo. Doscientos trabajadores en Belfast hicieron una sentada sobre el techo de la fábrica y otros doscientos siguieron su ejemplo al día siguiente.

Durante las semanas posteriores, Visteon decuplicó el importe de su paquete de indemnización con respecto a su oferta inicial, pero la empresa se niega a colocar el dinero en las cuentas bancarias de los trabajadores hasta que abandonen los centros de trabajo, en tanto que estos se niegan a marcharse hasta que vean el dinero.

En cuanto a Irlanda, a principios de este año, una fábrica cuyos empleados elaboran el legendario cristal de Waterford fue ocupada durante siete semanas cuando la empresa matriz Waterford Wedgewood entró en liquidación después de ser adquirida por una firma privada de inversiones de Estados Unidos.

La firma estadounidense ha dispuesto ahora diez millones de euros en un fondo de indemnización y negocia para conservar parte de los empleos.

En Canadá, al tiempo que han caído tres grandes de la industria automovilística estadounidense, se han producido este año al menos cuatro ocupaciones de centros de trabajo y oficinas de parlamentarios provinciales canadienses a cargo de trabajadores del sindicato Canadian Auto Workers. En cada caso, las fábricas se hallaban en proceso de cierre y los trabajadores no recibían indemnización alguna por lo que se les adeudaba. Ocuparon las fábricas para impedir que se llevaran la maquinaria, valiéndose de esta acción como medio de presión para obligar a las empresas a volver a la mesa de negociación, en idéntica dinámica a la de las ocupaciones de fábricas por trabajadores argentinos.

En Francia se ha registrado este año una nueva ola de “secuestros de patronos” durante los cuales empleados enfurecidos han retenido a sus jefes en fábricas que afrontaban la circunstancia del cierre. Hasta ahora, las empresas incluyen a Caterpillar, 3M, Sony y Hewlett Packard.
Un dirigente sindical francés dijo el pasado mes de marzo: “Quienes siembran miseria cosechan furia. La violencia la ejercen quienes recortan puestos de trabajo, no los que los defienden”. Y el mes pasado, mil trabajadores de la siderurgia francesa y belga perturbaron la asamblea anual de accionistas de ArcelorMittal, la mayor empresa siderúrgica del mundo. Invadieron la oficina central de la empresa en Luxemburgo, destrozaron puertas, rompieron ventanas y se enfrentaron a la policía.

En cuanto a Estados Unidos, el pasado mes de diciembre, en Chicago, 260 trabajadores de Republic Windows and Doors ocuparon su planta durante seis jornadas trascendentales. Mediante una inteligente campaña contra el mayor acreedor de la empresa, Bank of America (”¡A vosotros os rescataron, a nosotros nos vendieron!”) y una gran solidaridad internacional, obtuvieron las indemnizaciones que se les debía. La planta está reabriéndose con nueva propiedad, es eficiente desde el punto de vista energético y todos los trabajadores han sido contratados con sus antiguos salarios.

En Chicago se advierte una nueva tendencia. Hartmarx, por ejemplo, es una empresa de 122 años de antigüedad que confecciona trajes de oficina, incluido el de color azul marino que Barack Obama vestía la noche de su toma de posesión, además del abrigo usado en la ocasión. La empresa ha suspendido pagos. Su mayor acreedor es Wells Fargo, que recibió un rescate por valor de 25.000 millones de dólares de fondos públicos. Aunque hay dos ofertas para comprar la empresa y mantenerla operativa, Wells Fargo quiere liquidarla. Y 650 trabajadores votaron a favor de ocupar su fábrica en Chicago si el banco sigue adelante con la liquidación.

NAOMI KLEIN, columnista de ´The Nation´ y ´The Guardian´. Autora de ´La doctrina del shock. El auge del capitalismo del desastre´

Traducción: José María Puig de la Bellacasa

La foto que acompaña la entrada, cuyo título es TODOS A UNA, la encontré en http://www.fototalentos.com/

Os incrusto el vídeo del trailer de la película “La toma” a la que se hace referencia en el texto.

Podéis ver la película completa en: http://video.google.es/videoplay?docid=-6939956197822128063

lunes, 1 de junio de 2009

La economía, la crisis y las dos vacas

Socialismo:
Tú tienes dos vacas.
El estado te obliga a darle una a tu vecino que no tiene vacas.

Comunismo:
Tú tienes dos vacas.
El estado te las quita y te da algo de leche.

Burocratismo:
Tú tienes dos vacas.
El estado te pierde una, ordeña la otra y luego tira la leche al suelo.

Capitalismo tradicional:
Tú tienes dos vacas.
Vendes una y te compras un toro.
Haces más vacas.
Vendes las vacas y ganas dinero.

Capitalismo de casino:
Tú tienes dos vacas.
Vendes tres de tus vacas a tu empresa que cotiza en bolsa mediante letras de crédito abiertas por tu cuñado en el banco. Luego ejecutas un intercambio de participación de deuda con una oferta general asociada con lo que ya tienes las cuatro vacas de vuelta, con exención de impuestos por cinco vacas. La leche que hacen tus seis vacas es transferida mediante intermediario a una empresa con sede en las Islas Caimán que vuelve a vender los derechos de las siete vacas a tu compañía. El informe anual afirma que tú tienes ocho vacas con opción a una más. Coges tus nueve vacas y las cortas en trocitos. Luego vendes a la gente tus diez vacas troceadas. Curiosamente durante todo el proceso nadie, incluido el estado, parece darse cuenta de que, en realidad, tú sólo tienes dos vacas.

Crash del 2010:
Tú tienes dos vacas.
El sistema quiebra y nadie te compra la leche.
Te quedas sin dinero para alimentar a las vacas.
El banco se queda con tus dos vacas, con tu casa, con tu granja y con la maquinaria de tu instalación agropecuaria.

Postcapitalismo:

Tú tienes dos vacas.

Ahora… (se admiten sugerencias para continuar la historia)

Os dejo con un video de gallinas, huevos y tomates...


domingo, 31 de mayo de 2009

Crisis Sistémica


"Lo único que no debería sorprendernos son las sorpresas."
Kenneth Boulding

En su último libro, cuyo título es “El Crash del 2010”, Santiago Niño Becerra disecciona, con pericia y mirada sistémica, la crisis en la que nos hallamos envueltos.

Santiago, cierra el epílogo de su obra con el siguiente párrafo:

“Cuando usted esté leyendo estas líneas, las cosas de la economía –es decir, todas las cosas– estarán bastante peor de lo que estaban cuando yo acabé de escribirlas.

En este momento tal vez piense que a su ciudad, a su país, o al planeta ya ha llegado la crisis; pero no, nada más lejos de la realidad: lo peor, verdaderamente, todavía está por llegar.

Si mira a su alrededor, observará que gran número de fábricas continúan en funcionamiento, que camiones, trenes y autobuses siguen transportando mercancías y personas, que la mayor parte de los suministros llegan a las tiendas y a los supermercados, y que todo ello sucede con suficiente regularidad, señal de que su ciudad, su país, aún no se hallan en crisis.

La crisis, la verdadera crisis, cuando estalle, a mediados del 2010, será tremenda, paralizante, una auténtica caída a plomo; será deflación, depresión, nada comparable a pasadas recesiones que usted haya vivido. Será algo semejante al sentimiento que se refleja en los rostros que muestran las imágenes tomadas durante la Gran Depresión; unos rostros que, si nos hablasen, aunque lo hiciesen con las palabras de los años treinta, en realidad estarían hablándonos con los de mañana. Los de esas gentes son los rostros de una crisis profunda, sistémica, como la que en estos momentos ya está llamando a nuestras puertas.

Una situación a la que futuros libros de historia se referirán con un solo apelativo: el crash del 2010.”

Evidentemente, el poder, los que ostentan y representan el poder (el económico, el político, el financiero, el institucional…) nada quieren saber de los planteamientos de Becerra.

De hecho, tienden a tratarlo de alarmista, de agorero, de pesimista o de apocalíptico.

No quieren ni siquiera plantearse el escenario que dibuja Santiago en su libro.

No quieren planteárselo o no tienen el valor de considerarlo y comunicarlo, protegiendo así sus mezquinos intereses, aun a sabiendas de que si ese escenario finalmente se da, su silencio contribuirá a agravar una situación ya de por sí bastante dramática.

Bueno, pues el diálogo queda abierto:

¿Es el planteamiento de Becerra una predicción apocalíptica o no es más que la obviedad de un colapso sistémico?

Se admiten opiniones.

Para completar lo expuesto en el Post:

El crash del 2010 de Santiago Niño Becerra.

Viviremos de acuerdo con las necesidades, no con los deseos.

Os incrusto, también, un vídeo de los que corren por la red, en sintonía con los planteamientos de Niño Becerra.

lunes, 18 de mayo de 2009

Para salir de la crisis, permanecer en ella

Dedico este post a sentipensar acerca de la propuesta que se realiza desde la wokaeuskadi09.

La cosa va de aportar puntos de vista al respecto de la siguiente pregunta:

Queremos salir cuanto antes de esta crisis, y hacerlo con mejor preparación para superar los cambios que vivimos. ¿Qué medidas concretas propones para encarar esta transformación?

A mi esa afirmación/pregunta me produce desazón.

El querer salir cuanto antes de la crisis es la mejor manera de permanecer dramáticamente en ella.

Cuando entramos en un quiebre, la inquietud que éste nos produce nos impele a huir, a evadirnos de lo que nos provoca insatisfacción, a poner en marcha mecanismos evitativos del dolor que sentimos.

Justo esa huida, esa necesidad imperiosa de cambiar de estado, es la que nos ata a la imposibilidad de superar, en lo profundo, lo que estamos vivenciando.

Si, como cada vez más gente se atreve a decir, esta crisis económica es una crisis de conciencia, una crisis de valores, de colapso del sistema imperante; la mejor forma de no salir de ella es, improvisar, cuanto antes, parche-medidas concretas (como hacen, por cierto, la mayoría de los poderes políticos, financieros y económicos).

Es dramático asistir al lamentable espectáculo de ver cómo los magnates del sistema, en cualquiera de sus acepciones de poder, antes que enfrentar con valentía, profundidad y rigor, la sanación del determinante e interdependiente mal que nos aqueja, se dedican a insuflar confianza (sic) para la pronta recuperación de un enfermo, en fase terminal, conectado a un respirador artificial.

Eso que nos proponen son migajas de pan para hoy y monumentales, generalizadas e insufribles cantidades de hambre para mañana.

Por tanto, mi primera y fundamental medida concreta, ante la crisis, es no pretender, de cualquier manera, salir cuanto antes de ella.

Hay que permanecer.

Hay que transitar.

Hay que enfrentar el dolor que ese tránsito nos produce.

Para aprender.

Para poder, en ese tránsito, dejar que los orígenes del mal se manifiesten y poder así abordar, desde lo esencial, las causas basales de lo que está sucediendo.

Hay que transformar el dolor del tránsito en dolor fértil, para evitar el sufrimiento.

Como tantas veces nos enseña la sabiduría sistémica, hay que abordar, con valentía y determinación, el contraintuitivo principio de permanecer en la crisis, para salir de ella.

martes, 12 de mayo de 2009

Tu mala suerte es culpa tuya, porque el sistema es perfecto


Ayer, Lluís Amiguet, en la contra de “La Vanguardia”, entrevistó a Michela Marzano: investigadora de la pornografía, el management y el coaching en el CNRS.

Algunas de las ideas basales que subyacen en las reflexiones de Marzano, me resuenan muy cercanas a los argumentos que he planteado en cuatro post anteriores: Entre esos tipos y yo hay algo personal, Management, Recursos Humanos y Nuevo Espíritu del Capitalismo, Storytelling y crisis del capitalismo y Respuestas a la crisis del capitalismo .

Os dejo con la entrevista…

Tengo 39 años. Investigo en el Centre National de la Recherche Scientifique. Soy creyente no practicante. La pornografía y la autoayuda coinciden en servirse de la ilusión de libertad individual para perpetuar la explotación de unas personas por otras. Colaboro con el CCCB

La autoayuda predica que la mala suerte no existe; algo que adivinaron los rebeldes, desde Espartaco hasta los alternativos en la era digital. Para el rebelde, el destino sólo era el resultado de un sistema injusto. Si te resignabas a tu suerte, aceptabas esas reglas que te explotaban y los que mandaban seguían disfrutando de su buena suerte tramposa. Ahora la autoayuda cuestiona la coartada de la suerte, pero cargando la responsabilidad no sobre la injusticia del sistema sino sobre cada individuo y vendiéndole libros de paso. Marzano deconstruye e iguala el lenguaje de la pornografía y la autoayuda: "Ambos se basan en fomentar la ilusión de libertad individual para enmascarar la explotación colectiva".

Vivimos el mejor momento para desenmascarar la impostura de los libros de management personal, autoayuda, coaching...

¿Por qué ahora?

Las crisis ponen en evidencia que si quieres no siempre puedes, porque, por mucho que quieras, no lograrás nada si antes no desvelamos que las reglas del juego de la economía son tramposas, producen desigualdad y nos penalizan a la mayoría.

No veo nada malo en autoayudarte.

Es perverso hacerte creer que todo lo que te sale mal es culpa tuya y debes mejorarlo y que, en cambio, las reglas del juego establecido por una minoría en su provecho no necesitan ninguna mejora.

Algunos de esos libros son divertidos.

Pero la ideología que los alimenta no: lleva a pensar, por ejemplo, que si hoy estás en el paro, es porque no deseaste el éxito lo suficiente ni te esforzaste. No sólo eres un perdedor y un fracasado sino que encima es culpa tuya y eso exculpa, de paso, a todos los demás responsables de tu paro.

Antes había perdedores simpáticos.

Hoy esa superchería del autocrecimiento lo impide: si eres un perdedor es porque también eres un vago que no se ha molestado en automejorarse. Antes el sistema era paternalista: había un amo del que emanaban en cada momento todas las órdenes que todos cumplían y si las cosas iban mal, también se preocupaba y ocupaba de los suyos...

Ya no quedan señoritos de esos.

Porque a partir del año 90 el capitalismo, para seguir creciendo, necesita nuevos empleados emprendedores, ya que las tecnologías de la información han dejado anticuada la estructura patriarcal. Ahora cada empleado debe ser capaz de tomar sus decisiones por la empresa y asumir sus consecuencias.

Gente que sepa mandarse a sí misma.

En la era digital, las empresas para ser productivas deben tener apariencia - sólo es una apariencia-horizontal: los amos y sus capataces ponen objetivos y los empleados los cumplen por los medios que quieran.

La célebre dirección por objetivos.

Es la ilusión de la autonomía personal cuando, en realidad, sus objetivos a menudo o son incumplibles o sólo se pueden cumplir si renuncias a todo lo que no sea trabajar. Los amos te dan toda la libertad para renunciar de la manera que quieras a tu propia libertad. Por lo menos, cuando imponían un horario, tu tiempo libre era tuyo.

Pero el trabajo produce satisfacción.

Esa es la trampa - envuelta en toda esa palabrería de autoayuda-de la felicidad por el trabajo. Sostiene que el trabajo es el único camino de la realización personal hacia la felicidad. De esta forma sólo puedes ser feliz haciendo ricos a los amos. Yya no te queda ser el pobre e inocente desgraciado, de antaño, ahora si no eres feliz, encima eres un indolente culpable de tu desgracia.

Trabajar antaño fue maldición bíblica.

Era el peaje del sustento. En la sociedad patriarcal era el fatigoso pero inevitable modo de mantener a la familia: hoy la economía necesita más implicación personal: exige ejecutivos autoconvencidos que renuncian a la familia y amigos para invertir todas sus horas en la empresa, lo que les convierte - creen los muy alienados-en superhombres y supermujeres felices y admirados.

Eso si la empresa funciona...

Es la otra paradoja: se te hace creer que todo depende sólo de ti, pero, a la hora de la verdad, todo depende de los resultados de tu empresa que a su vez pueden tambalearse, como ahora, por una crisis financiera que comenzó a miles de kilómetros por culpa de quienes sí deciden y ponen las reglas.

Tampoco podíamos crecer siempre.

El crecimiento tiene límites, pero el éxito ilimitado que promete la filosofía de la autoayuda necesita de la ilusión de que eres tú solo quien pone los límites, como si el planeta no los tuviera. Cuando tú puedes permitirte tres coches y dos piscinas, pero el planeta y su atmósfera, no.

A veces, crecer es ser más pequeñito.

Sí, menos mal que hemos "fracasado" en conseguir todos nuestros objetivos y aún podemos salvar lo que queda de la Tierra.

Aquí aún estarían enladrillando playas.

Esa lógica de la autoayuda propicia, en crisis, enormes cantidades de sentimiento de culpa, que a su vez se transforma en depresiones. En Argentina y Francia, el psicoanálisis es una religión y de su sacramento, los antidepresivos, argentinos y franceses son los mayores consumidores del mundo.

¿Por qué?

Precisamente porque son países con egos enormes educados en la fe ilimitada en la propia capacidad de control de uno mismo y de su destino, al que se considera mero resultado de las decisiones tomadas a lo largo de la vida. Las terapias breves, la PNL y otras técnicas alimentan esa ficción de control ilimitado, que no es más que la ilusión infantil de omnipotencia.

Y resulta que la suerte también existe.

Llámele suerte, destino, imponderables, lo que quiera, pero se trata de la madura aceptación de que una parte de lo que nos sucede - por ejemplo, esta crisis financiera-no depende exclusivamente de nosotros.

Pero sí nuestra actitud ante ella.

Veo que ha leído mucha autoayuda.

He entrevistado a un montón de gurús.

Léalos, pero a veces es mejor fracasar. Fracase, hombre: no sé si será más feliz, pero seguro que vive más tranquilo.


Os adjunto un video en el que Marzano presenta su libro: “Extension du domaine de la manipulation”

jueves, 16 de abril de 2009

Entre esos tipos y yo hay algo personal




Ando, estos días, con la auto-observación de las sensaciones, las ideas y las resonancias que me ha producido la lectura del texto que recoge las conclusiones de la reciente cumbre del G-20.

De esa declaración, me ha generado especiales sugerencias el tercero de sus apartados, cuya contenido es el siguiente:

“Partimos de la creencia de que la prosperidad es indivisible; de que el crecimiento, para que sea constante, tiene que ser compartido; y de que nuestro plan global para la recuperación debe centrarse en las necesidades y los puestos de trabajo de las familias que trabajan con ahínco, no sólo en los países desarrollados, sino también en los mercados incipientes y en los países más pobres del mundo; y debe reflejar los intereses no sólo de la población actual, sino también de las generaciones futuras. Creemos que el único cimiento sólido para una globalización sostenible y una prosperidad creciente para todos es una economía mundial abierta basada en los principios de mercado, en una regulación eficaz y en instituciones globales fuertes.”

Lo primero que se me ocurre, al leer ese párrafo, es gritar:

¡¡¡Y UNA MIEEERDA…!!!

Pero, dado que soy un chico educado, me abstendré de proferir tan malsonante exabrupto e intentaré explicarme.

Eso es una gran locura.

En primero de parvulitos de teoría de sistemas se aprende que, en cualquier entorno sistémico, TODO CRECIMIENTO CONSTANTE ES INSOSTENIBLE.

Luego, asociar prosperidad a crecimiento constante, hablando después de compartir y de familias que trabajan con ahínco, es pura demagogia.

Todo crecimiento constante nos lleva a la autodestrucción.

Basta ya de economistas analfabetos de la condición humana.

Basta ya de modelos económicos que presuponen, en un ejercicio que pasa de la demagogia al cinismo, que los recursos de este planeta son ilimitados.

Los sistemas son destruidos por la iteración sostenida de circuitos de retroalimentación positiva. Si los recursos son finitos, el colapso está servido. Solo es una cuestión de tiempo.

Esto no se aguanta.

El modelo que tenemos es una loca carrera hacia la autodestrucción.

Cuanto más insistamos en “volver a la senda del crecimiento constante”, más rápidamente estaremos contribuyendo al desastre.

El cinismo se recrudece ostensiblemente cuando, unas frases más allá, en ese mismo apartado tercero, se hace referencia a los intereses de las generaciones futuras (sic) y a una prosperidad creciente para todos (sic).

O sea que este modelo capitalista, de corte depredador, que esquilma irreparablemente los recursos de este planeta debido a su necesidad perversa de crecer de forma constante, es el que se va a preocupar de los intereses de las generaciones futuras y el que va a constituirse en el garante y en el motor de una prosperidad creciente para TODOS…

¡¡VENGA YA…!! (Por decirlo suavecito).

SOLO TRABAJANDO DESDE UN PARADIGMA BASADO EN EL DECRECIMIENTO SOSTENIBLE PODREMOS EVITAR LA AUTODESTRUCCIÓN.

Ahhh…, pero no te lo pierdas, el encabezado del último párrafo de la declaración, representa el sutil corolario de la perversión, la demagogia y el cinismo extremo. Este es su contenido:

Nos hemos comprometido a trabajar juntos con urgencia y determinación para transformar estas palabras en hechos…”

Sin comentarios (por mi parte).

Quizás a ti se te ocurra alguno.

Os dejo con Serrat, que me presta su voz para ponerle palabras a mis sentimientos. Gracias Joan Manuel.

lunes, 16 de febrero de 2009

Storytelling y crisis del capitalismo


"Enron Online crea un mercado abierto y transparente, que sustituye el sistema oscuro que exitía anteriormente."
Lema de la última campaña de Enron, justo antes de la quiebra.


Christian Salmon, en su libro “Storytelling”, cuyo subtítulo es: “la máquina de fabricar historias y formatear las mentes”, nos cuenta, con gran habilidad y solvencia, cómo, desde el poder, se está construyendo una realidad paralela a base de contar las historias adecuadas a los mensajes, las creencias y los valores que conviene formatear en las mentes de las personas a las que van dirigidos esos relatos.

Nos explica Salmon, cómo esa realidad manipulativamente re-creada se inició en el mundo de la publicidad, para pasar luego al mundo del management, al de la propaganda política, o al de las estrategias para alentar, justificar y legitimar el inicio y el mantenimiento de una guerra.

Ante la perversión del relato como arma manipulativa y secuestradora de voluntades, Salmon nos advierte de que es altamente ineficaz contrastar, a modo de desmentido, esas narraciones manipulativamente construidas con la fría desnudez de los hechos y de los datos objetivos. Al respecto escribe: “A través de la conminación de los relatos lanzada por todas las instancias del poder, asistimos en efecto a la emergencia de un nuevo orden narrativo. Pero también se afirman como resistencia unas prácticas simbólicas cuyo objetivo es detener la máquina de fabricar historias, “desenfocando”, desincronizando sus relatos. Nada menos que una contranarración”.

Tengo la impresión de que la actual crisis del capitalismo en la que nos encontramos, no es, en absoluto, ajena al fenómeno del storytelling. Las historias basadas en mentiras, manipulativas, edulcoradas, ñoñas, tendenciosas, pensadas para supuestos imbéciles adocenados… se están cayendo estrepitosamente. Se están precipitando al vacío, arrastrando con ellas a las instituciones, a las organizaciones y a los poderes que las construían, alentaban y difundían.

Me doy una vuelta por Youtube, para intentar documentar con historias visuales algunas de las ideas fuerza descritas por Salmon, y selecciono las siguientes:


Apología de la “lucha” entre padres e hijos para vender maquinillas de afeitar.



Apelación a “la verdad de ser frente a la mentira de tener”, para incitar a la compra de caramelos.



Simplificación estereotipada acerca de los intereses de las mujeres y de los hombres, para alentar al consumo de cerveza.



Empresa energética que nos invita a desarrollar una nueva "conciencia".


Contranarración desenfocadora construida por una conocida organización ecologista como respuesta a la historia anterior.


Por cierto, abundando en el paroxismo de la esquizofrenia comunicativa… ¿Qué hace el Director Creativo de una multinacional de la publicidad, prologando la edición española de la obra de Salmon: justo el libro que nos cuenta el efecto estremecedor de esas historias mentirosas y manipulativas, construidas y difundidas desde el poder?

lunes, 19 de enero de 2009

Respuestas a la crisis del capitalismo


Ando estos días dándole vueltas al libro “El nuevo espíritu del capitalismo” de Boltansky y Chiapello. Tengo toda la impresión de que, muy especialmente, los que nos dedicamos al desarrollo de las personas en las organizaciones, estamos siendo utilizados para que el “neomanagement” capitalista pueda desvanecer toda crítica cultural, mientras alardea de que diseña e implementa políticas y actuaciones de “metamanagement”.

Siento que, más allá del trabajo que realizamos con cada uno de los grupos o con cada una de las personas, tenemos que coger perspectiva y tomar conciencia de la inautenticidad profunda de algunos de los planteamientos y de los discursos que, acerca del autoconocimiento, el desarrollo y la transformación de los seres humanos, diseñan y difunden los centros de propaganda de muchas organizaciones.

Cuando, como ahora, vienen mal dadas, esos “miembros de nuestro distinguido y apreciado capital humano", que hace cuatro días estaban tocando el tambor en equipo, "para experimentar una extasiante sensación de integridad y de cohesión grupal"; están, ahora, todos en sus casa, despedidos, porque, en realidad, por más que se alardeara desde los centros de propaganda, en vez de humanos, no eran más que recursos (como las máquinas y los procedimientos). Recursos en los que el capital ya nos está nada interesado dada su actual inutilidad para seguir multiplicando el dinero invertido.

Estaba yo en esas reflexiones, en las que apenas acabo de entrar, cuando así, de golpe, por algún tipo de sincronicidad junguiana, aparece ante mis ojos, en la edición del País del 15 de enero de 2009, un artículo en el que Joan Subirats, basándose justo en el libro que yo utilizaba como referencia, viene a resumir y a dar luz, magistralmente, a una buena parte de las sinuosas elucubraciones en las que me hallaba inmerso. ¡Mi reconocimiento y mi gratitud para las benditas sincronicidades junguianas!

Os adjunto una copia de ese artículo y os emplazo para próximas entradas en las que intentaré ir aclarando y significando mis reflexiones. Gracias Joan. Continuará…

Hace unos años, Luc Boltansky y Eve Chiapello publicaron en Francia un ambicioso libro, titulado El nuevo espíritu del capitalismo (Ediciones Akal), en el que, tras los pasos de Max Weber y su lectura del protestantismo, querían poner de relieve la capacidad del capitalismo de utilizar las críticas culturales e ideológicas a sus lógicas de funcionamiento, para refundarse continuamente. Tras la estela de Weber, quién con su célebre conexión entre protestantismo y capitalismo ayudó a entender mejor los mecanismos individuales de acumulación e innovación, los dos autores franceses conectan la revitalización del sistema capitalista de los últimos decenios, con su capacidad para asumir el mensaje romántico y de exaltación de la autonomía individual que surge de la crisis de legitimidad que impacta en el viejo capitalismo fordista a finales de los sesenta. De esta manera, entienden que los problemas con que se enfrentan muchos de los críticos del capitalismo contemporáneo, no derivan de la falta de consecuencias negativas del funcionamiento de un sistema que sigue condenando a sectores muy significativos de la población a la exclusión y al desamparo, sino de seguir basando esas críticas en argumentos obsoletos, defensivos y poco capaces de recoger las nuevas coordenadas de la explotación y la alienación capitalista. Interpretan la crisis del 68 como una crítica básicamente cultural y artística a un sistema económico de matriz homogeneizadora y rutinaria, que ahogaba la creatividad y la innovación. El nuevo espíritu capitalista parte de la superación de la lógica jerárquica, taylorista y tecnocrática, para fundarse en formas aparentemente más autónomas, relacionales y flexibles, que buscan aprovechar a fondo la creatividad de los asalariados, a costa de cuestionar su estabilidad y su seguridad, tanto material como psicológica.

Ese capitalismo recauchutado insufló nuevas maneras de encarar la producción, y a caballo de la revolución tecnológica, abrió las puertas a una forma de entender la empresa, más horizontal, premiando la colaboración de los empleados en la mejora de los procesos, con un funcionamiento basado en proyectos, de tal manera que se fortaleció la idea de la discontinuidad y la temporalidad como sinónimo de creatividad y flexibilidad. Un capitalismo convivencial, aparentemente participativo, que invitaba e invita a compartir, a trabajar en red, a saltarse rigideces y jerarquías. De tal manera que consigue adhesiones y deja obsoletas las críticas basadas en los viejos esquemas industrialistas que hablaban de sumisión y explotación sin participación. Camuflado en todo ese envoltorio de creatividad, viaja la precarización galopante del empleo, la constante desaparición de los empleos considerados excesivamente estables (por tanto poco creativos), la reducción de la protección de los trabajadores, el aumento de la intensidad y la duración de las jornadas de trabajo (con amplias facilidades para trabajar en red, a distancia o en cualquier estación o aeropuerto, siempre conectados). Cualquier crítica a esas nuevas maneras de operar puede caer fácilmente en argumentos que parecen reclamar una vuelta atrás, a tiempos más seguros, pero, al mismo tiempo, más oscuros, grises y alienantes.

Lo cierto es que, en los momentos actuales de confusión, esa renovación fundamentada aparentemente en la creatividad y la autonomía individual encuentra sus límites concretos en las personas que ven chocar su reforzada personalidad con estructuras productivas que llaman ahora a sacrificios y restricciones en aras de la supervivencia de las estructuras del sistema. Y es ahora cuando los envoltorios muestran su fragilidad y su inautenticidad, cuando la precariedad-flexibilidad deviene simplemente en paro, o cuando la autonomía individual, la movilidad y la conectividad total como sinónimo de modernidad sigue siendo sólo posible y rentable para algunos, mientras la cotidianidad se vuelve más difícil para la mayoría. En vez de cumplir la promesa de liberar todas las potencialidades creativas de cada individuo, lo que encontramos son las fronteras restrictivas e instrumentalizadoras de la racionalidad mercantil y consumista. Frente a la promesa (a lo Thatcher) de convertirnos todos en accionistas del gran negocio financiero universal, nos encontramos al final con meras amoralidades especulativas de las que se aprovechan unos pocos con los ahorros de otros muchos. Pero de nada sirven esas constataciones, si no se es capaz de buscar y profundizar en nuevas críticas que no sólo denuncien la engañosa transformación, sino que busquen enfrentarse a las raíces injustas y opresoras del sistema. Y sin duda, para ello, es muy importante fundamentar adecuadamente la crítica cultural y social al capitalismo realmente existente en estos inicios del siglo XXI, tanto a escala local como a escala global. Crítica cultural, ya que es sustancialmente cierto que la base de producción de valor es crecientemente cultural, y también que el capitalismo contemporáneo es una forma de vida, un conjunto de prácticas y de instituciones que no pueden ser separadas de sus fundamentos estructurales. Y crítica social, ya que sigue siendo también cierto a escala global y local, que afloran y se consolidan viejas y nuevas formas de explotación y desigualdad. Ésa es la labor que entiendo puede ejercer de nuevo el Foro Social Mundial, que en pocos días volverá a reunirse en Brasil, y que tiene ahora la oportunidad de ir cristalizando la labor movilizadora y sensibilizadora de estos últimos años. Quizá el foco no deba ser la estricta crítica al capitalismo como fundamento de la acción alternativa, sino la capacidad de implicar intelectual y emotivamente a un conjunto de personas y grupos para construir conjuntamente una sociedad más habitable y justa, con nuevas estructuras comunes, compartidas, radicalmente democráticas.


Documentos asociados contenidos en el blog:

Boltanski-Chiapello y la gran transformación [Alberto Riesco]
Crítica de libros de socioeconomía y management [Autores Varios]
El nuevo espíritu del capitalismo, introducción general [Luc Boltansky y Eve Chiapello]


Como de costumbre, os adjunto un video relacionado con el contenido de lo enunciado en el post.


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