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miércoles, 3 de marzo de 2010

Si tienes éxito como directivo es que estás neurótico (más)


Ayer, tras contestar un comentario de Nacho Muñoz en mi última entrada: "Si tienes éxito como directivo es que estás neurótico", me di cuenta de que, más que una respuesta a un comentario, lo que en realidad hice, por extensión y por contenido, fue un nuevo post.

Pues bueno, aquí os dejo esa nueva entrada.

Comentaba Nacho:

Gracias por compartir estos deliciosos pensamientos, Juan.

¿En todo caso, no crees que cabe la posibilidad de tener éxito como directivo sin llegar a la neurosis? De otro modo: ¿no es posible la existencia de una estructura organizativa cuya finalidad no sea estrictamente la del crecimiento económico continuo, y todo el complejo sistema de competencias y competiciones inherentes que provocan al directivo esa neurosis?

Quizá en ese escenario hipotético no sea necesaria la anormalidad psicológica para tener éxito.

Un abrazo y gracias de nuevo.

Y respondía yo:

Mi gratitud Nacho por pasarte por aquí y por dejar tu comentario.

No, no cabe la posibilidad de tener éxito como directivo sin llegar a la neurosis.

Tener éxito como directivo es estar secuestrado por tu personaje, por tu rol, por tu ropaje inauténtico.

El personaje solo puede triunfar a costa del ser esencial, de la autenticidad.

Hacer triunfar al personaje es hacer triunfar al ego, a la coraza, al mecanismo defensivo que hemos construido para huir de nosotros mismos.

Y eso, precisamente eso, es consustancial a la neurosis.

Esas organizaciones de las que tú hablas también están llenas de narcisistas seductores, de engreídos que se hacen pasar por humildes, de impostores que fantasean dar desde la entrega y en realidad lo hacen desde la falsa abundancia, de vanidosos que se creen entregados, de niños buenos que esconden detrás de sus buenas intenciones su sadismo… es decir de directivos que mostrando su supuesta cara amable, no hacen más que tapar y maquillar su neurosis rutilante.

De hecho, no es tanta la anormalidad psicológica de la neurosis.

Tu carácter es tu propia neurosis.

Tu personalidad profunda es tu propia neurosis.

Lo que piensas, lo que sientes y lo que haces de forma introyectada, porque alguien decidió que así debía ser cuando tu sistema límbico influía más en tu conducta que tu neocórtex, no es más que tu propia neurosis.

De hecho, hasta que no seamos capaces de vomitar todo lo que tenemos dentro y no es nuestro, no podremos liberarnos de esa nuestra propia neurosis.

Bueno, pues eso, lo que te decía, gracias por pasearte por aquí y por pararte a comentar.

Un abrazo de corazón para ti.


"Somos lo que hacemos,
sobre todo lo que hacemos para cambiar lo que somos"

Eduardo Galeano

lunes, 1 de marzo de 2010

Si tienes éxito como directivo es que estás neurótico


No hay tutía.

No hay excepción.

No conozco ni he conocido a ningún directivo que triunfe en una organización y que no tenga una neurosis significativamente avanzada.

Para triunfar en las organizaciones es imprescindible desarrollar las fijaciones, los mecanismos defensivos y las compulsiones inconscientes que conforman nuestra secuestradora coraza caracterológica.

Para triunfar en las empresas es necesariamente imprescindible ensanchar y radicalizar algunos de los siguientes componentes neuróticos: nuestra deriva obsesiva, nuestra impulsividad compulsiva, nuestra manipulación seductora, nuestra inautenticidad vanidosa, nuestra envidiosa competitividad, nuestro asilamiento esquizoide, nuestra acusación paranoica, nuestro embaucamiento narcisista, nuestra confrontación antisocial o nuestro masoquismo autoabandónico.

Pero claro, como todo eso se manifiesta fundamentalmente desde nuestro inconsciente, y como ese mundo inconsciente es opaco a nuestro rol directivo, sobrellevamos nuestra neurosis, esa que se encuentra en estado avanzado, totalmente ajenos a ella.

Ajenos hasta que nos quebramos, nos encontramos con nuestra sombra y nos vemos obligados a abordar la insoportable y dolorosísima tarea de enfrentarnos a ese monstruo interior que hemos cultivado para sobrevivir.

Entonces, amigo, como decía mi abuela, la cosa toma otro cariz…

He hecho de mí lo que no sabía,
y lo que podía hacer de mí no lo he hecho.
El disfraz que me puse estaba equivocado.
Me conocieron enseguida como quien no era
y no lo desmentí, y me perdí.
Cuando quise quitarme el antifaz,
lo tenía pegado a la cara.
Cuando me lo quité y me miré en el espejo,
ya había envejecido…

Fernando Pessoa

lunes, 22 de febrero de 2010

Capitalismo y justicia social


Visionando este corto amablemente estremecedor, basado en una historia desgraciadamente cotidiana y real, he podido redescubrir la tremenda brutalidad escondida tras los neones de esta infamia de mundo capitalista que hemos construido entre todos. Ese mundo que, como dice Galeano, citado por Claudio Naranjo: "desprecia la honestidad, castiga el trabajo, recompensa la falta de escrúpulos y alimenta el canibalismo".

En ese mundo "los pistoleros que se alquilan para matar realizan, en plan minorista, la misma tarea que cumplen a gran escala los generales condecorados por crímenes que se elevan a la categoría de glorias militares. Los asaltantes, al acecho en las esquinas, pegan zarpazos que son versión artesanal de los golpes de fortuna asestados por los grandes especuladores que desvalijan a multitudes por computadora. Los violadores que más ferozmente violan la naturaleza y los derechos humanos, jamás van presos. Ellos tienen las llaves de las cárceles. En el mundo tal cual es, mundo al revés, los países que custodian la paz universal son los que más armas fabrican y los que más armas venden a los demás países; los bancos más prestigiosos son los que más narcodólares lavan y los que más dinero robado guardan; las industrias más exitosas son las que más envenenan el planeta, y la salvación del medio ambiente es el más brillante negocio de las empresas que lo aniquilan..."

¡Indignémonos!

Como también viene a decir Galeano: la indignación ante la injusticia es una de la pocas cosas dignas que nos quedan a los seres humanos.

Pues eso.

Sin más, os dejo con el vídeo, no tiene desperdicio.


lunes, 15 de junio de 2009

¿Por qué no despedir al patrón?

Ando, estos días, reflexionando acerca de algunas de las afirmaciones que plantea Santiago Niño Becerra en su libro “El Crash del 2010”. Me sorprenden, de entre ellas, las siguientes:

· El subsector financiero es hoy un gigante aquejado de gigantismo: actualmente todo es financiero, todo está tocado por lo financiero. Lo financiero posibilita la inversión, anticipa y paga aplazadamente el consumo, mueve los capitales alrededor del planeta, asegura las inversiones, cobros, pagos, apalanca riesgos, cubre compras, emite medios de pago…

· Se dice que por cada dólar que se mueve en el mundo sustentado por la economía real, se mueven 300 en la financiera.

· Se cuenta que sumando todas las formas y manifestaciones del subsector financiero, el volumen alcanza un monto resultante que equivale a entre 25 y 30 veces el PIB del planeta.

Concateno mis reflexiones sobre esas afirmaciones con otras relacionadas con las ideas acerca de la propiedad, del poder y de la organización que plantea Alfonso Vázquez en su libro: Estrategias de la imaginación. Me quedo con el contenido del siguiente párrafo:

· La organización “sucede”, despliega de una u otra manera sus formas de desarrollo, su necesaria mutación, mientras estructuras y discursos subyacentes permanecen. La aporía consiste en que lo que es necesario para realizar el potencial de los seres que pueblan la organización y, por tanto, su propio potencial, tiene que ser inhibido para que las estructuras permanezcan; consiste en que el potencial generador de riqueza (de todo tipo) contenido ya en la nueva esencia del trabajo tiene que ser inhibido para preservar potestades, prebendas y privilegios. Lo que lleva a Kornberger y otros (2006) a afirmar: “Finalmente, sin embargo, la jerarquía no puede aprender. Su única vía para experimentar un cambio radical es cuando cesa de existir”. (El subrayado es mío).

Digo que, andaba yo en este cruce de reflexiones entre crisis financiera y modelos organizacionales, cuando me he topado, en la Vanguardia, a modo de síntesis lúcida y sincrónica, con el artículo de Naomi Klein que a continuación os reproduzco.

Relacionando el artículo de Klein con los planteamientos de Niño y con las ideas de Vázquez, podríamos sintetizar afirmando algo así como: “Ante el crash del gigantismo de unas finanzas virtuales, y dado que la jerarquía no puede aprender, tendríamos que considerar muy seriamente la posibilidad de despedir al patrón”.

Se admiten comentarios acerca de esa posibilidad.

Os adjunto el artículo.

¿Por qué no despedir al patrón?

En el año 2004 realizamos un documental titulado "La toma" (página web: thetake.org) sobre el movimiento argentino de empresas dirigidas por los trabajadores. Después del dramático hundimiento económico del país en el 2001, miles de trabajadores irrumpieron en sus fábricas cerradas y reanudaron la producción, creando cooperativas laborales.

Abandonados por patronos y políticos, los trabajadores recuperaron sus salarios e indemnizaciones impagadas sin dejar de reivindicar sus puestos de trabajo en el proceso en cuestión.

Cuando fuimos de gira por Europa y Estados Unidos para presentar la película, cada sesión de preguntas y respuestas terminaba con la pregunta: “Todo eso está muy bien en Argentina, pero ¿podría llegar a suceder aquí?”.

Pues lo cierto es que ahora que la economía mundial se parece en mucho a la de Argentina en el 2001 (y por buena parte de las mismas razones), se advierte una nueva oleada de acción directa, en esta ocasión entre trabajadores de países ricos.

Las cooperativas brotan de nuevo como alternativa práctica contra más despidos. Trabajadores de Estados Unidos y Europa comienzan a plantear las mismas preguntas que sus homólogos latinoamericanos: “¿Por qué hemos de ser despedidos? ¿Por qué no podemos despedir al patrón? ¿Por qué se consiente al banco que pase a liquidar nuestra empresa mientras obtiene miles de millones de dólares por nuestro dinero?”.

El día 15 de mayo participamos en la sede de la prestigiosa escuela Cooper Union de Nueva York en un grupo de conferenciantes para abordar el asunto, bajo el título “Despide al patrón: la solución del control obrero, de Buenos Aires a Chicago”.

Nos visitaron integrantes del movimiento en Argentina, así como trabajadores en lucha de la empresa Republic Windows and Doors, de Chicago.

Fue una excelente manera de escuchar directamente a quienes intentan reconstruir la economía desde su misma base, y que necesitan un apoyo valioso y positivo de la sociedad, así como de los responsables políticos a todos los niveles del gobierno. Para quienes no pudieron estar presentes en este acto en la Cooper Union, he aquí un breve resumen de algunos de los hechos más recientes en el ámbito del control de las empresas por parte de los trabajadores.

En Argentina, origen y fuente de inspiración directa de numerosas acciones obreras, ha habido muchas más tomas de empresas en los últimos cuatro meses que en los cuatro años anteriores. Un ejemplo: Arrufat, fabricante de chocolate con una historia de setenta años, fue abandonada de golpe por sus propietarios el pasado mes de enero. Treinta empleados ocuparon la planta y, pese a la inmensa deuda con los servicios de suministros públicos dejada por los antiguos propietarios, han estado fabricando chocolate con energía obtenida mediante el empleo de generadores.

Gracias a un crédito inferior a 5.000 dólares de The Working World (página web: theworkingworld.org), un fondo de capital/ ONG creado por un admirador de La toma, pudieron fabricar más de diez mil huevos de Pascua, su fin de semana más importante del año. Con unos beneficios de 75.000 dólares, se llevaron a casa mil dólares cada uno y ahorraron el resto para la producción futura.

En el Reino Unido, Visteon es un fabricante de componentes para la industria automovilística convertido por Ford en una filial en el 2000. En una de las plantas de fabricación, cientos de trabajadores recibieron - con seis minutos de anticipación-el aviso de que perderían sus puestos de trabajo. Doscientos trabajadores en Belfast hicieron una sentada sobre el techo de la fábrica y otros doscientos siguieron su ejemplo al día siguiente.

Durante las semanas posteriores, Visteon decuplicó el importe de su paquete de indemnización con respecto a su oferta inicial, pero la empresa se niega a colocar el dinero en las cuentas bancarias de los trabajadores hasta que abandonen los centros de trabajo, en tanto que estos se niegan a marcharse hasta que vean el dinero.

En cuanto a Irlanda, a principios de este año, una fábrica cuyos empleados elaboran el legendario cristal de Waterford fue ocupada durante siete semanas cuando la empresa matriz Waterford Wedgewood entró en liquidación después de ser adquirida por una firma privada de inversiones de Estados Unidos.

La firma estadounidense ha dispuesto ahora diez millones de euros en un fondo de indemnización y negocia para conservar parte de los empleos.

En Canadá, al tiempo que han caído tres grandes de la industria automovilística estadounidense, se han producido este año al menos cuatro ocupaciones de centros de trabajo y oficinas de parlamentarios provinciales canadienses a cargo de trabajadores del sindicato Canadian Auto Workers. En cada caso, las fábricas se hallaban en proceso de cierre y los trabajadores no recibían indemnización alguna por lo que se les adeudaba. Ocuparon las fábricas para impedir que se llevaran la maquinaria, valiéndose de esta acción como medio de presión para obligar a las empresas a volver a la mesa de negociación, en idéntica dinámica a la de las ocupaciones de fábricas por trabajadores argentinos.

En Francia se ha registrado este año una nueva ola de “secuestros de patronos” durante los cuales empleados enfurecidos han retenido a sus jefes en fábricas que afrontaban la circunstancia del cierre. Hasta ahora, las empresas incluyen a Caterpillar, 3M, Sony y Hewlett Packard.
Un dirigente sindical francés dijo el pasado mes de marzo: “Quienes siembran miseria cosechan furia. La violencia la ejercen quienes recortan puestos de trabajo, no los que los defienden”. Y el mes pasado, mil trabajadores de la siderurgia francesa y belga perturbaron la asamblea anual de accionistas de ArcelorMittal, la mayor empresa siderúrgica del mundo. Invadieron la oficina central de la empresa en Luxemburgo, destrozaron puertas, rompieron ventanas y se enfrentaron a la policía.

En cuanto a Estados Unidos, el pasado mes de diciembre, en Chicago, 260 trabajadores de Republic Windows and Doors ocuparon su planta durante seis jornadas trascendentales. Mediante una inteligente campaña contra el mayor acreedor de la empresa, Bank of America (”¡A vosotros os rescataron, a nosotros nos vendieron!”) y una gran solidaridad internacional, obtuvieron las indemnizaciones que se les debía. La planta está reabriéndose con nueva propiedad, es eficiente desde el punto de vista energético y todos los trabajadores han sido contratados con sus antiguos salarios.

En Chicago se advierte una nueva tendencia. Hartmarx, por ejemplo, es una empresa de 122 años de antigüedad que confecciona trajes de oficina, incluido el de color azul marino que Barack Obama vestía la noche de su toma de posesión, además del abrigo usado en la ocasión. La empresa ha suspendido pagos. Su mayor acreedor es Wells Fargo, que recibió un rescate por valor de 25.000 millones de dólares de fondos públicos. Aunque hay dos ofertas para comprar la empresa y mantenerla operativa, Wells Fargo quiere liquidarla. Y 650 trabajadores votaron a favor de ocupar su fábrica en Chicago si el banco sigue adelante con la liquidación.

NAOMI KLEIN, columnista de ´The Nation´ y ´The Guardian´. Autora de ´La doctrina del shock. El auge del capitalismo del desastre´

Traducción: José María Puig de la Bellacasa

La foto que acompaña la entrada, cuyo título es TODOS A UNA, la encontré en http://www.fototalentos.com/

Os incrusto el vídeo del trailer de la película “La toma” a la que se hace referencia en el texto.

Podéis ver la película completa en: http://video.google.es/videoplay?docid=-6939956197822128063

domingo, 31 de mayo de 2009

Crisis Sistémica


"Lo único que no debería sorprendernos son las sorpresas."
Kenneth Boulding

En su último libro, cuyo título es “El Crash del 2010”, Santiago Niño Becerra disecciona, con pericia y mirada sistémica, la crisis en la que nos hallamos envueltos.

Santiago, cierra el epílogo de su obra con el siguiente párrafo:

“Cuando usted esté leyendo estas líneas, las cosas de la economía –es decir, todas las cosas– estarán bastante peor de lo que estaban cuando yo acabé de escribirlas.

En este momento tal vez piense que a su ciudad, a su país, o al planeta ya ha llegado la crisis; pero no, nada más lejos de la realidad: lo peor, verdaderamente, todavía está por llegar.

Si mira a su alrededor, observará que gran número de fábricas continúan en funcionamiento, que camiones, trenes y autobuses siguen transportando mercancías y personas, que la mayor parte de los suministros llegan a las tiendas y a los supermercados, y que todo ello sucede con suficiente regularidad, señal de que su ciudad, su país, aún no se hallan en crisis.

La crisis, la verdadera crisis, cuando estalle, a mediados del 2010, será tremenda, paralizante, una auténtica caída a plomo; será deflación, depresión, nada comparable a pasadas recesiones que usted haya vivido. Será algo semejante al sentimiento que se refleja en los rostros que muestran las imágenes tomadas durante la Gran Depresión; unos rostros que, si nos hablasen, aunque lo hiciesen con las palabras de los años treinta, en realidad estarían hablándonos con los de mañana. Los de esas gentes son los rostros de una crisis profunda, sistémica, como la que en estos momentos ya está llamando a nuestras puertas.

Una situación a la que futuros libros de historia se referirán con un solo apelativo: el crash del 2010.”

Evidentemente, el poder, los que ostentan y representan el poder (el económico, el político, el financiero, el institucional…) nada quieren saber de los planteamientos de Becerra.

De hecho, tienden a tratarlo de alarmista, de agorero, de pesimista o de apocalíptico.

No quieren ni siquiera plantearse el escenario que dibuja Santiago en su libro.

No quieren planteárselo o no tienen el valor de considerarlo y comunicarlo, protegiendo así sus mezquinos intereses, aun a sabiendas de que si ese escenario finalmente se da, su silencio contribuirá a agravar una situación ya de por sí bastante dramática.

Bueno, pues el diálogo queda abierto:

¿Es el planteamiento de Becerra una predicción apocalíptica o no es más que la obviedad de un colapso sistémico?

Se admiten opiniones.

Para completar lo expuesto en el Post:

El crash del 2010 de Santiago Niño Becerra.

Viviremos de acuerdo con las necesidades, no con los deseos.

Os incrusto, también, un vídeo de los que corren por la red, en sintonía con los planteamientos de Niño Becerra.

martes, 12 de mayo de 2009

Tu mala suerte es culpa tuya, porque el sistema es perfecto


Ayer, Lluís Amiguet, en la contra de “La Vanguardia”, entrevistó a Michela Marzano: investigadora de la pornografía, el management y el coaching en el CNRS.

Algunas de las ideas basales que subyacen en las reflexiones de Marzano, me resuenan muy cercanas a los argumentos que he planteado en cuatro post anteriores: Entre esos tipos y yo hay algo personal, Management, Recursos Humanos y Nuevo Espíritu del Capitalismo, Storytelling y crisis del capitalismo y Respuestas a la crisis del capitalismo .

Os dejo con la entrevista…

Tengo 39 años. Investigo en el Centre National de la Recherche Scientifique. Soy creyente no practicante. La pornografía y la autoayuda coinciden en servirse de la ilusión de libertad individual para perpetuar la explotación de unas personas por otras. Colaboro con el CCCB

La autoayuda predica que la mala suerte no existe; algo que adivinaron los rebeldes, desde Espartaco hasta los alternativos en la era digital. Para el rebelde, el destino sólo era el resultado de un sistema injusto. Si te resignabas a tu suerte, aceptabas esas reglas que te explotaban y los que mandaban seguían disfrutando de su buena suerte tramposa. Ahora la autoayuda cuestiona la coartada de la suerte, pero cargando la responsabilidad no sobre la injusticia del sistema sino sobre cada individuo y vendiéndole libros de paso. Marzano deconstruye e iguala el lenguaje de la pornografía y la autoayuda: "Ambos se basan en fomentar la ilusión de libertad individual para enmascarar la explotación colectiva".

Vivimos el mejor momento para desenmascarar la impostura de los libros de management personal, autoayuda, coaching...

¿Por qué ahora?

Las crisis ponen en evidencia que si quieres no siempre puedes, porque, por mucho que quieras, no lograrás nada si antes no desvelamos que las reglas del juego de la economía son tramposas, producen desigualdad y nos penalizan a la mayoría.

No veo nada malo en autoayudarte.

Es perverso hacerte creer que todo lo que te sale mal es culpa tuya y debes mejorarlo y que, en cambio, las reglas del juego establecido por una minoría en su provecho no necesitan ninguna mejora.

Algunos de esos libros son divertidos.

Pero la ideología que los alimenta no: lleva a pensar, por ejemplo, que si hoy estás en el paro, es porque no deseaste el éxito lo suficiente ni te esforzaste. No sólo eres un perdedor y un fracasado sino que encima es culpa tuya y eso exculpa, de paso, a todos los demás responsables de tu paro.

Antes había perdedores simpáticos.

Hoy esa superchería del autocrecimiento lo impide: si eres un perdedor es porque también eres un vago que no se ha molestado en automejorarse. Antes el sistema era paternalista: había un amo del que emanaban en cada momento todas las órdenes que todos cumplían y si las cosas iban mal, también se preocupaba y ocupaba de los suyos...

Ya no quedan señoritos de esos.

Porque a partir del año 90 el capitalismo, para seguir creciendo, necesita nuevos empleados emprendedores, ya que las tecnologías de la información han dejado anticuada la estructura patriarcal. Ahora cada empleado debe ser capaz de tomar sus decisiones por la empresa y asumir sus consecuencias.

Gente que sepa mandarse a sí misma.

En la era digital, las empresas para ser productivas deben tener apariencia - sólo es una apariencia-horizontal: los amos y sus capataces ponen objetivos y los empleados los cumplen por los medios que quieran.

La célebre dirección por objetivos.

Es la ilusión de la autonomía personal cuando, en realidad, sus objetivos a menudo o son incumplibles o sólo se pueden cumplir si renuncias a todo lo que no sea trabajar. Los amos te dan toda la libertad para renunciar de la manera que quieras a tu propia libertad. Por lo menos, cuando imponían un horario, tu tiempo libre era tuyo.

Pero el trabajo produce satisfacción.

Esa es la trampa - envuelta en toda esa palabrería de autoayuda-de la felicidad por el trabajo. Sostiene que el trabajo es el único camino de la realización personal hacia la felicidad. De esta forma sólo puedes ser feliz haciendo ricos a los amos. Yya no te queda ser el pobre e inocente desgraciado, de antaño, ahora si no eres feliz, encima eres un indolente culpable de tu desgracia.

Trabajar antaño fue maldición bíblica.

Era el peaje del sustento. En la sociedad patriarcal era el fatigoso pero inevitable modo de mantener a la familia: hoy la economía necesita más implicación personal: exige ejecutivos autoconvencidos que renuncian a la familia y amigos para invertir todas sus horas en la empresa, lo que les convierte - creen los muy alienados-en superhombres y supermujeres felices y admirados.

Eso si la empresa funciona...

Es la otra paradoja: se te hace creer que todo depende sólo de ti, pero, a la hora de la verdad, todo depende de los resultados de tu empresa que a su vez pueden tambalearse, como ahora, por una crisis financiera que comenzó a miles de kilómetros por culpa de quienes sí deciden y ponen las reglas.

Tampoco podíamos crecer siempre.

El crecimiento tiene límites, pero el éxito ilimitado que promete la filosofía de la autoayuda necesita de la ilusión de que eres tú solo quien pone los límites, como si el planeta no los tuviera. Cuando tú puedes permitirte tres coches y dos piscinas, pero el planeta y su atmósfera, no.

A veces, crecer es ser más pequeñito.

Sí, menos mal que hemos "fracasado" en conseguir todos nuestros objetivos y aún podemos salvar lo que queda de la Tierra.

Aquí aún estarían enladrillando playas.

Esa lógica de la autoayuda propicia, en crisis, enormes cantidades de sentimiento de culpa, que a su vez se transforma en depresiones. En Argentina y Francia, el psicoanálisis es una religión y de su sacramento, los antidepresivos, argentinos y franceses son los mayores consumidores del mundo.

¿Por qué?

Precisamente porque son países con egos enormes educados en la fe ilimitada en la propia capacidad de control de uno mismo y de su destino, al que se considera mero resultado de las decisiones tomadas a lo largo de la vida. Las terapias breves, la PNL y otras técnicas alimentan esa ficción de control ilimitado, que no es más que la ilusión infantil de omnipotencia.

Y resulta que la suerte también existe.

Llámele suerte, destino, imponderables, lo que quiera, pero se trata de la madura aceptación de que una parte de lo que nos sucede - por ejemplo, esta crisis financiera-no depende exclusivamente de nosotros.

Pero sí nuestra actitud ante ella.

Veo que ha leído mucha autoayuda.

He entrevistado a un montón de gurús.

Léalos, pero a veces es mejor fracasar. Fracase, hombre: no sé si será más feliz, pero seguro que vive más tranquilo.


Os adjunto un video en el que Marzano presenta su libro: “Extension du domaine de la manipulation”

lunes, 9 de marzo de 2009

¿Cuáles son las principales fuentes de malestar que se vivencian en las organizaciones?


Andaba yo, esta mañana, con la sonrisa en los labios, tras visionar un video que una amiga me había hecho llegar.

El video recoge una actuación, en directo, del grupo humorístico-musical “Les Luthiers”, en la que interpretan un irónico “protobolero” con el paradigmático título de “Perdónala”.

Digo que andaba aún con la sonrisa en los labios, tras ver ese video, cuando he empezado a leer el último post que Julen ha sembrado en su jardín: “consultoría artesana en red”.

En esa referida última entrada, Julen nos describe “10 causas de malestar provocadas por la empresa”, a modo de respuesta a la segunda de las 27 preguntas de una “pequeña lista” propuesta por Borja Lastra.

Quizás, al acordarme de que hace algún tiempo, al enterarme de esa iniciativa, me había planteado, en la medida en la que el tiempo me lo permitiera, ir haciendo algunas aportaciones; quizás por eso o quizás por no se sabe que misteriosa sincronicidad, en un ínfimo instante, se me han fundido en la conciencia: el video de Les Luthiers, los restos de la sonrisa en los labios, los argumentos del post de Julen y mi propósito acerca de la “pequeña lista de Borja”.

El resultado de esa fusión “iluminativo-conexionista” ha sido: ¡Ostias! Si cuando Les Luthiers hablan de “Ester”, uno piensa en ese nombre como la identidad paradigmática de una empresa arpía, y después utiliza los correspondientes decodificadores metafóricos, todo lo dicho en la canción plasma palmariamente lo nuclear de lo que a mí se me ocurriría decir acerca de la segunda de las 27 preguntas de Borja.

Bueno, pues os dejo con el video. Acordaros de poner en ON los decodificadores metafóricos.

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