jueves, 16 de octubre de 2008

Evaluación del desempeño: principios de partida.


Acabo de realizar, para una importante empresa de distribución, una propuesta de acompañamiento en la implementación de su proceso de Evaluación del Desempeño. Antes de detallar mi propuesta, siento la necesidad de fijar unos principios de partida, a modo de compromiso de referencia, de declaración y de posicionamiento acerca de mi visión de lo que vamos a trabajar. Una vez finalizada esa declaración, siento que describe paradigmáticamente aquello que hace tiempo que quiero decir al respecto. Comparto con vosotr@s esos principios, por si pudieran seros de utilidad.

Partimos de la idea de acompañaros en el proceso de implantación de la Evaluación del Desempeño en vuestra organización. Lo visualizamos como un proceso vivo, co-construido por todos los agentes que intervienen en él, dinámico y participativo. Abierto a la innovación y a la transformación. Un proceso en el que el protagonismo sea compartido por todos los intervinientes. Un proceso de crecimiento, auto-transformador y transformacional. Un proceso desarrollador de la conciencia, generador de mejoras esenciales, personales, profesionales y organizacionales.

Partimos de la idea de que nosotros no conocemos todas las soluciones. Ni tenemos todos los saberes, ni sabemos las verdades. Ponemos a disposición del proceso nuestro conocimiento, nuestra experiencia y nuestra entrega. Adoptamos un rol de facilitadores y de vehiculizadores, dejando el protagonismo a los agentes intervinientes de la organización. Nos declaramos aprendices y diseñadores de escenarios donde todos podamos aprender. Nos ubicamos, como el propio proceso manifiesta, en una dinámica de acción-reflexión-acción, invitando a la participación y a la generación conjunta del conocimiento, la sabiduría, la metodología y la conciencia necesaria para alcanzar nuestro reto…
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